Boca eliminado de la Copa Libertadores 2025: de los golpes más duros de la historia

Por Adrián Ortiz, para Info del Estero

No busquen ni miren para atrás, la derrota por penales y eliminación de la Copa Libertadores 2025 es uno de los golpes más duros que recibió el hincha de Boca en los últimos años.

Duro porque ni si quiera se llegó a competir en la instancia, angustiante porque ya son dos años afuera de la competencia internacional que más aprecia jugar el bostero, y decepcionante porque con menores planteles se han hecho mejores campañas.

Alianza Lima de Perú, y de la mano de Gorosito, un DT que siempre chicaneó a Boca. Un club que cuando le tocaba el xeneize se lamentaba porque sabía quien era el que iba a pasar.

Pero los años cambiaron, la mística se la llevó Miguen Ángel Ruso, Carlos Bianchi más atrás, el Coco Basile y hasta Julio César Falcioni que perdió la final. Y porqué no agregar a Guillermo Barros Schelotto que hizo una tremenda copa, a pesar de que será recordado por haber perdido la final con River en el 2018. Pero ese equipo, contra Alianza Lima y definiendo en La Bombonera, no quedaba afuera.

Le han armado plantel para hacer y deshacer las veces que quiera, poner y sacar jugadores y que no se noten esas ausencias. Jerarquía, promesas y millones de dólares gastados en figuras que sí no levantan o ganan algo este año, seguro tendrá poca estadía en la Ribera.

Pensar que Bianchi recurría al Chavo Pinto, al Chaco Giménez, Pablo Álvarez, Pablo Gerez, Aníbal Matellán, jugadores del club que esperaban su momento en un equipo de referentes. Con esos nombres se lo eliminó a River en semifinales del 2004.

Los tiempos han cambiado, con Riquelme a la cabeza y su obsesión por ganar la Libertadores, se arman planteles superpoblados de jugadores que en otros equipos son titulares; en el de Gago juega un fin de semana y al siguiente no aparecen ni en la lista de convocados.

No entremos en detalle de la forma de juego o el sistema que usa, hablemos de no perder esta clase de partidos, de no quedar afuera en tu cancha y por penales. Esas instancias en la que el hincha de Boca se preparaba para sufrir pero sabía que el final era feliz: siempre pasaba Boca, como sea, pero pasaba Boca, porque Boca es Boca, y parece que ahora, Boca ya no es Boca.