Vicentín cerró sus plantas y 1000 trabajadores quedan en la calle

El directorio de Vicentín anunció la paralización de toda su actividad industrial y el cierre de dos plantas, dado que no cuenta con recursos para pagar sueldos ni contratos activos de fazón.

Este sábado, mediante un comunicado, la empresa manifestó: “Nos vemos obligados a ordenar el cierre seguro de todas las plantas en operación”. Y justificó la decisión como “una medida de protección de los activos” ante un escenario financiero asfixiante y la falta de respuestas de los inversores estratégicos.

Así, dejó en claro que no hay un plan de continuidad. Pues, la nómina de marzo todavía no fue abonada y no hay garantías de que pueda cubrirse en los plazos legales. En paralelo, los contratos por los cuales industrializaba granos ajenos -su única vía de ingresos desde que dejó de operar con mercadería propia- se encuentran paralizados.

Como ya se suponía, la situación es crítica. La empresa ya no cuenta con granos, ni ingresos ni fondos líquidos. Es por eso que sus autoridades optaron  por detener toda producción, mientras intentan renegociar acuerdos. A su vez, esta semana, el juez del concurso había convocado a los principales inversores (ACA y Bunge-Viterra) para reactivar los fasones. Pero la audiencia fue un fracaso: nadie se presentó.

Mientras tanto, en el sector agroindustrial, la medida fue interpretada como una jugada de presión directa hacia los inversores estratégicos y también hacia la Justicia santafesina, que no homologó el acuerdo concursal alcanzado con más del 70% de los acreedores. La compañía apuesta a que la parálisis total precipite definiciones clave. Por ahora, la Corte Suprema de la Nación podría convertirse en el próximo escenario del expediente.