Una multitud copó Catamarca por la Virgen del Valle

Este fin de semana se celebró en Catamarca la fiesta patronal de la Virgen del Valle. La misa central tuvo lugar en la catedral basílica y santuario mariano de la capital provincial. La ceremonia fue presidida por el obispo auxiliar de Tucumán, monseñor Roberto Ferrari, ante la ausencia del obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, quien permanece en reposo por cuestiones de salud.

La Eucaristía fue concelebrada por sacerdotes del clero local. Estuvieron presentes el vicario general de la diócesis, presbítero Julio Murúa, y el rector del santuario, presbítero Juan Ramón Cabrera. La jornada reunió a miles de devotos provenientes de distintos puntos de Catamarca y de otras provincias del Noroeste Argentino.

En su homilía, monseñor Ferrari agradeció la presencia de los peregrinos y destacó la hospitalidad de los catamarqueños. Expresó que la devoción por la Virgen del Valle trasciende los límites de la provincia y alcanza a toda la región del NOA. “La Virgen no es solamente la patrona de los catamarqueños, sino de todo el Noroeste Argentino”, afirmó.

El obispo se refirió también al Jubileo de la Esperanza convocado por el papa Francisco, y alentó a los presentes a vivirlo como “peregrinos que llevan esperanza a otros”. Citó además fragmentos del documento de Aparecida del año 2007, en el que los obispos latinoamericanos valoraron la piedad popular y la importancia espiritual de los santuarios.

Durante la celebración, Ferrari resaltó el valor del acto de peregrinar como expresión de fe y recordó que la Virgen del Valle es reconocida por el pueblo como figura maternal cercana, identificada con la identidad cultural del NOA. En sus palabras dijo que “ningún catamarqueño que la mire puede decir que es una extraña” y que su rostro moreno evoca a las mujeres de la región, “curtidas por el sol y la ternura”.

La misa concluyó con una oración de consagración a Nuestra Madre del Valle. También se realizaron plegarias por la salud del obispo Urbanc y por el descanso eterno del papa Francisco. La ceremonia finalizó con cantos y alabanzas entonadas por la multitud.

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