Tormenta de Santa Rosa: ¿Leyenda o señal? El panorama climático y el curioso fenómeno local
La Tormenta de Santa Rosa: ¿Mito o verdad?

*Por Melissa Ramírez

La famosa Tormenta de Santa Rosa, vinculada al 30 de agosto y profundamente arraigada en las creencias populares, es en realidad más una curiosidad estadística que un hecho seguro.

Estudios del Servicio Meteorológico Nacional indican que entre el 25 de agosto y el 4 de septiembre, solo en el 57 % de los años —es decir, en poco más de uno de cada dos— se registran tormentas en la zona central del país.

Howard Van Meer, meteorólogo del INTA que actualmente cursa su doctorado en la Universidad de Wageningen (Países Bajos), dialogó con Info del Estero, señaló que en Santiago del Estero, donde el mes de agosto históricamente acumula apenas 2 milímetros de lluvia, siendo el mes más seco del año, la llegada de tormentas tipo Santa Rosa es muy poco frecuente.

Howard Van Meer

¿Cómo estará el tiempo este 30 de agosto de 2025?

No obstante, para este sábado 30 por la tarde, distintos modelos climáticos estiman la aparición de lloviznas aisladas, aunque sin acumulados significativos.

“La tradición se originó en Lima, en 1615, cuando una tormenta salvó la ciudad de un ataque pirata. Desde entonces, cada temporal cerca del 30 de agosto fue asociado a Santa Rosa”, explicó el meteorólogo.

“En el centro y noreste argentino, sí ocurre un fenómeno estacional: en ese rango de fechas hay tormentas el 57 % de los años. Pero acá, en Santiago, agosto es el mes más seco por lejos; son muy poco probables las lluvias acumuladas. La probabilidad es baja”.

Trabajo en el INTA.

“Vírgenes que cambian de color”: un fenómeno físico que la devoción interpreta como “un anuncio”

Un curioso fenómeno local que Van Meer también abordó son las conocidas “vírgenes que cambian de color”, muy presentes en las casas de Santiago del Estero.

Bajo ciertas condiciones de humedad y temperatura, la pintura con pigmentos sensibles puede intensificarse o modificar su tonalidad debido a la absorción de agua o dilatación, cambiando la forma en que la luz la refleja. Cuando el ambiente se seca, el color vuelve a su estado original.

Agostos secos y los cambios bruscos durante esta época del año hacen que este fenómeno sea más perceptible antes de la lluvia o con aire cargado de humedad. “No es milagro, sino física y química… un fenómeno popular llamativo y parte de nuestra tradición”, resumió Van Meer.