Pese al duro golpe sufrido ante Vasco da Gama por 5-1 y a la delicada situación en la tabla, el presidente de Internacional, Alessandro Barcellos, decidió respaldar la continuidad de Ramón Díaz como entrenador. El riojano, cuestionado por los resultados y con rumores de reemplazo, seguirá al frente del equipo en las últimas dos fechas del Brasileirao.
Goleada, crisis y rumores de reemplazo
La derrota del viernes en Río de Janeiro dejó a Internacional muy comprometido en la pelea por no descender. Con 13 partidos dirigidos en dos meses —tres victorias, cinco empates y cinco derrotas—, el ciclo del Pelado parecía en jaque. Medios brasileños especularon incluso con que Andrés D’Alessandro, actual director deportivo e ídolo del club, podría tomar las riendas en forma interina para el cierre de la temporada, pese a no tener experiencia como entrenador.
Sin embargo, Barcellos salió rápidamente a despejar dudas y respaldó al técnico:
“En este momento solo podemos confiar en revertir la situación”, aseguró el mandatario, ratificando a Díaz en el cargo.
Un final de torneo dramático
A Internacional le quedan dos finales: visitará a San Pablo y luego cerrará en Porto Alegre ante Bragantino. El equipo llega en una posición límite: supera por apenas dos puntos a Vitória, que tiene un partido menos y ocupa el último lugar de descenso. Santos, que goleó 3-0 a Sport Recife, se encuentra en una situación idéntica a la del conjunto colorado.
El riesgo es real: una combinación de resultados podría enviar a Internacional a la Serie B, algo impensado a comienzos de la temporada.
La autocrítica de Ramón Díaz
Tras la goleada, el Pelado brindó una conferencia de prensa cargada de autocrítica.
“Fue una vergüenza para todos. No competimos. Nunca había pasado algo así. Es preocupante. No veo ningún problema dentro del plantel. Cometimos muchos errores, pero hay que dar un paso al frente y ganar lo que queda”, expresó el entrenador, visiblemente golpeado.
El llanto de Braian Aguirre, otra postal de la noche negra
El partido dejó además una escena que llamó la atención: a los 15 minutos del primer tiempo, con el equipo ya 2-0 abajo, Díaz decidió reemplazar a Braian Aguirre, quien había cometido un error en el primer gol de Vasco. El ex Lanús salió entre lágrimas, en una imagen que reflejó el momento crítico del club.
