POR EL TRIBUNERO (qué hago un sábado laburando)
Con qué necesidad pusiste en duda el arbitraje en el partido con Central Córdoba, si el problema era tuyo con la AFA. Nada que ver, tu decisión de darle la espalda a Rosario Central no incumbía al Ferroviario, pero igual abriste el paraguas por las dudas.
Sin embargo, el partido se jugó con normalidad, no hubo incidencia del árbitro y se fueron a La Plata con la clasificación a semifinales mirando para abajo.
El presidente, el vice, y cualquier hincha de Estudiantes vino a Santiago del Estero con miedo, miedo a perder y quedarse afuera con un equipo del interior, que tiene mejor estadio, igual o mejor presente económico, igual o mejor hinchada. En fin, no son más, no están en la lista de los clubes más grandes del país.
Pero es más fácil buscar culpables y catalogar a los equipos santiagueños como los más favorecidos del país, cuando ni Sarmiento de La Banda llegó a las finales del Federal A, ni Mitre ni Güemes entraron al Reducido de la B Nacional.
Ojalá vuelvan a Santiago, porque aquí se juega la final, en el estadio Único Madre de Ciudades, un estadio de nivel mundialista, pincharrata soberbio.
