Marta Habra usó su cuenta de redes sociales para contar el calvario que vive con sus tres hijos, quienes no le dirigen la palabra a, ni a su esposo, quien se encuentra con un avanzado cuadro de diabetes y oxígeno. La mujer denunció públicamente lo que padecen en su propia casa, luego de que una de sus hijas se mudara con ellos y otro le “robara” la empresa familiar.
“Por este medio hago responsables a mis tres hijos: María Belén Meossi, Carolina Meossi y Carlos José Meossi ( h) de la violencia psíquica, verbal, emocional , económica, que ejercen hacia mi esposo Carlos Meossi, y hacia mi”, explicó Habra a través de Facebook.
Afirmó que ninguno de los tres habla con ellos, y que dos, ni siquiera se acercan a verlos. “Carlos desde el 7/9/2023; Carolina, desde el 7/01/2025 y Belén, viviendo en nuestra casa, no nos habla desde principios de Febrero de este año”.
Según explicó, esta última les había pedido vivir en la casa matrimonial a fines de febrero de 2024. “Accedimos, pensando que sería una compañía. Mi marido enfermó gravemente el 3 de abril de 2024, tuvo 7 neumonías graves, en el Sanatorio Norte, las últimas veces al borde de la muerte, pero pudo recuperarse y volver a casa, con internación domiciliaria, después de casi 8 meses”, señaló.
Remarcó que sus hijas le “ayudaron mucho” entonces y que pasaron “hermosas Navidad y año Nuevo 2024”. “Pero después comenzó el caos total. Después de sus vacaciones. Carolina no volvió a hablarnos. Belén fue a Brasil, y a fines de enero, le pidió al padre vender su auto, para mejorar el modelo de ella. Fue un ‘no’ rotundo. Luego dijo que tenía un comprador para nuestra casa. Pero no podíamos hacer eso. Mi marido ya está con oxígeno permanente desde su última internación a fines del año pasado. Ama su casa, construida por su padre”.
Desde ese momento, indicó, su vida “se tornó insoportable”. Relató que su hija “usurpó casi toda la casa”, “quedando mi esposo y yo encerrados en nuestra habitación con baño”. “Jamás volvimos a comer todos juntos. Instalamos una mesa en la habitación para los dos. Ella sacó un crédito a mi nombre en el BBVA, con eso pintó las paredes , y pagó , faltando pagar aún las 5 últimas cuotas. Jamás pago alquiler y los servicios. (recién hacía 3 meses) mi marido empezó a pedirle”, amplió.
Los hermanos de la mujer estaban “aliados con ella” y la enfrentaban. “Lo más suave que me decían era esquizofrénica, diabólica, satánica, que me iban a declarar insana, para encerrarme en la Clínica MI JARDÍN. A su padre lo trató de estafador, ladrón, acusándonos de haberles arruinado la vida”.
Ante esto, decidió consultar con un organismo de protección al Adulto mayor, quienes le dijeron que llamara al 911 “en caso de violencia física comprobable”. “Y así lo hice cuando se le enfrentó al padre queriéndolo sacar de su habitación. La policía vino de inmediato. Ella había comenzado a sacar sus cosas. No pudo llevar todo, y en la segunda vuelta, Carolina, que la ayudaba, me gritaba esquizofrénica desde la vereda”, contó.
Marta comentó también que sus hijos hicieron lo posible por alejarla de sus nietos y que solo uno de ellos tiene intenciones de acercarse, pero no se lo permiten. “Mi nieto Nicolás, a quien crié desde que nació durante 30 años, recién llegado de Italia, se puso del lado de mis hijos. Y me decía que no entendía porque seguía al lado de un hombre, siendo que siempre me castigaba con un cinto. Con mi marido estamos juntos desde los 13 años. 10 de novios y 52 años de casados. Nunca fui víctima de violencia”, aseguró.
Por otra parte, dijo que su hijo Carlos aprovechó “que su padre no puede viajar” para quedarse con la empresa del matrimonio en Catamarca. “Con firmas apócrifas fue poniendo a nombre de su mujer la mayoría, y pocas acciones, a nombre de un joven Sarmiento, evadido de la Justicia Federal por narcotraficante. Tenemos que rogarle diariamente, que nos mande dinero”, manifestó.
Habrá contó también que padece de esquizofrenia, pero que siempre fue una madre “protectora” pese a sus “errores”. “Jamás podrán decir que no me dediqué a ellos, que les falto nada. Ni a ellos, ni a mis nietos, ni a mis sobrinos. Siempre fuimos solidarios. Somos buenas personas, con muchos defectos como todos, pero nuestros hijos fueron la prioridad”, planteó.
Finalmente, sostuvo que tienen miedo de ellos. “No pueden seguir pisándonos la cabeza porque somos viejos y no tenemos suficiente dinero para darles, porque nuestro hijo Carlos nos robó la empresa Paradigma del Norte SRL”, dijo y pidió a sus seres queridos rezar por ella y su esposo “para que este calvario se acabe”.
