En las últimas horas de 2025, el exministro de Economía, Domingo Cavallo, compartió su pronóstico económico para 2026, un año que, según él, podría marcar el inicio de un crecimiento vigoroso y sostenible en la economía argentina. Sin embargo, su optimismo se encuentra condicionado a decisiones clave que aún deben ser tomadas por el Gobierno, liderado por el presidente Javier Milei.
En un análisis extenso publicado en su blog personal, Cavallo destacó que la aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Congreso será crucial para consolidar los avances fiscales logrados en los últimos dos años, como el fuerte ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal.
Asimismo, resaltó la importancia de mantener un régimen de incentivos fiscales que fomente grandes inversiones en sectores estratégicos como la energía, la minería y las tecnologías avanzadas.
No obstante, advirtió que los logros hasta ahora obtenidos no serán suficientes si el Gobierno no continúa con su esfuerzo. “No debe dormirse en los laureles”, enfatizó, sugiriendo que la clave para que Milei gane la confianza ciudadana en su proyecto radica en una serie de medidas adicionales que deben implementarse.
Entre sus recomendaciones, el exfuncionario propuso acelerar el proceso de reprivatización de empresas estatizadas en los años posteriores al fin de la convertibilidad.
Además, sugirió la creación de un nuevo régimen monetario y cambiario similar al modelo peruano, que requeriría que el Banco Central acumule reservas rápidamente. Esta medida, según él, liberaría el mercado cambiario y permitiría una expansión más fluida del crédito al sector privado, eliminando las “trabas burocráticas y manejos impredecibles”.
Cavallo también insistió en que la tasa de riesgo país debe reducirse a un máximo de 300 puntos básicos para situar las tasas de interés en niveles compatibles con el crecimiento económico.
A su criterio, la estabilidad macroeconómica dependerá de una liberalización cambiaria y financiera completa, superando así el temor a un posible salto devaluatorio.
En otro punto, destacó la ley de modernización laboral, que incluye incentivos fiscales para empresas medianas y pequeñas. Subrayó que los beneficios otorgados a grandes proyectos deben extenderse a las firmas de menor tamaño, a fin de fomentar una reactivación más amplia.
En cuanto a la apertura económica, sugirió que las reformas que eliminen el sesgo antiexportador en los precios deben ser pospuestas hasta alcanzar un equilibrio cambiario y financiero. En esa etapa, propuso eliminar impuestos indirectos que encarecen los costos de producción para bienes transables internacionalmente.
Finalmente, concluyó que la reactivación del mercado interno depende de mantener tasas de interés reales que no superen el crecimiento potencial de la economía, lo que facilitaría la inversión tanto familiar como empresarial.
Así, Cavallo dejó claro que el camino hacia una Argentina próspera en 2026 está lleno de desafíos, que deberán ser enfrentados con determinación y visión.
