¿Habrá Festival de la Salamanca?

Por Juan Manuel Aragón

Primer director y fundador de https://ramirezdevelazco.blogspot.com

La Banda, segunda ciudad en importancia de Santiago del Estero, duda en organizar nuevamente el Festival Nacional de la Salamanca. Se trata de un acontecimiento que supo convocar a los más relevantes artistas de la música popular argentina, ante multitudes reunidas de jueves a lunes, y que casi siempre se llevó adelante en el popular club Sarmiento, el más grande de la ciudad, según sostienen sus socios y simpatizantes.

El intendente Roger Nediani sostuvo que los números muestran que diciembre fue un mes de grandes erogaciones, debido al pago de aguinaldos, bonos y otros compromisos, mientras que enero se aproxima con “doble salario, mes de la escolaridad” y un “montón de cuestiones”.

Una de esas cuestiones es que la fiesta debe pagarse con impuestos, tasas y contribuciones, no solo de los bandeños que asistirán, sino también de aquellos que no irán, no les gusta o no participan. En definitiva, hasta hoy, 2 de enero de 2026, las autoridades bandeñas no estarían en condiciones de confirmar que habrá festival.

Resulta curioso que, en tiempos de vacas flacas y restricciones presupuestarias, cuando las autoridades provinciales declaran una merma considerable en los fondos que llegan por coparticipación, haya un intendente preocupado porque no puede organizar una fiesta.

La Banda viene siendo una mugre desde hace más de treinta años, con basura acumulada en los barrios más característicos de la ciudad, y aun así sus autoridades pierden tiempo en decidir si hacen o no una fiesta de presupuesto monstruoso, que jamás mostró con claridad cuánto se gastaba en su organización.

El argumento de que, junto a una miríada de pequeños vendedores, también captaban dinero taxistas y hoteleros de La Banda y Santiago sería válido si alguna vez alguien hubiera hecho el cálculo real de esas ganancias. Era una suma simple: “Se gastaron 100 pesos y entraron 120; la ciudad ganó 20”. Pero, por un lado, a nadie en la comuna bandeña se le ocurrió semejante trabajo y, por otro, nadie dijo nunca cuánto se gasta realmente en la fiesta. Silencio stampa.

Cualquier día de la semana, la ciudad luce como territorio de guerra. Las bolsas de basura son una constante, no solo en los barrios sino también en el centro; el desorden del tránsito es visible a simple vista y la Municipalidad no hace nada por a) instalar más contenedores o hacer circular los camiones recolectores que figuran como tales, ni b) instar a sus agentes de Tránsito a que, de vez en cuando, multen a los numerosos infractores que estacionan en doble fila, pasan semáforos en rojo, no respetan sendas peatonales o se ríen de los horarios de carga y descarga.

Una buena solución para organizar la fiesta sería entregarla en concesión a terceros, para que, usufructuando el nombre, contraten artistas, alquilen locaciones, paguen la electricidad, solventen conductores, abonen impuestos, desembolsen dinero para agentes de tránsito y cobren la publicidad, entre otras actividades.

Solía ser una fiesta: la más grande de La Banda, la que ponía a la ciudad en el foco de la televisión nacional, orgullo de todos los santiagueños y no solo de los bandeños.

Imaginen al intendente, dentro de unos meses, diciendo que no tiene presupuesto para esto o para aquello. Y mucha gente respondiéndole: “Pero para la joda bien que te alcanzaba, ¿no?”. Para peor, si falta el circo justo en un año electoral, hay peligro de gol.

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