El Juez Federal Guillermo Molinari dictó prisión preventiva para integrantes de tres fuerzas de seguridad y un civil. Montaban operativos truchos con conos y uniformes para exigir coimas. Un gendarme recaudó 150 millones de pesos en solo cuatro meses.
Lo que comenzó como una sospecha nocturna a la vera de la ruta terminó por destapar una de las tramas de corrupción más escandalosas de los últimos años en la provincia. Una asociación ilícita, integrada por efectivos de la Gendarmería Nacional (GNA), la Policía Federal (PFA) y la Policía de la Provincia, fue desarticulada tras comprobarse que montaban controles falsos para “limpiar” a colectivos de tours de compras y camiones de ganado.
El “modus operandi”: terror en la ruta 92
La banda tenía una logística aceitada. Utilizaban ropa reglamentaria, chalecos balísticos, linternas y conos refractarios para simular retenes oficiales, principalmente de noche. Una vez que detenían a los micros provenientes de Orán (Salta), la exigencia era clara: dinero en efectivo a cambio de no secuestrar la mercadería. “Nos exigieron 500.000 pesos para dejarnos seguir. Solo teníamos 200.000 entre los dos micros y nos sacaron la plata de mala manera”, declaró uno de los coordinadores víctimas del hecho. Según los testimonios, uno de los uniformados se mostraba particularmente agresivo para presionar a las víctimas.
El juez Molinari procesó con prisión preventiva a los siguientes implicados, todos residentes en Monte Quemado: Jorge Elías Molina (Gendarmería Nacional): El principal recaudador. Se detectó que acumuló casi $150.000.000 en cuentas y billeteras virtuales, con movimientos sospechosos durante las horas en que se realizaban los operativos, Brian Gonzalo Martínez D’Orazio (Policía Federal): Con destino en Córdoba, pero operaba en Santiago, René Alberto Contreras (Policía Provincial): Señalado como el encargado de “marcar” los objetivos, Franco Rodrigo Sandín: Un civil que prestaba apoyo logístico y Miguel Alexander “Bebe” Vera (Policía Provincial): Actualmente se encuentra prófugo de la justicia. El gendarme Molina registró movimientos financieros por más de $116 millones en billeteras virtuales y $37 millones en cuentas bancarias, sin justificación legal.
La investigación reveló que la ambición de la banda no se limitaba a la mercadería textil. Cuando no había micros de tours en ruta, los efectivos incursionaban en el robo de ganado. Bajo el pretexto de controles de seguridad, interceptaban camiones con animales vacunos y los secuestraban “en nombre de la ley”, para luego desviar la carga.
Cabe recordar que el fin de la organización llegó la noche del 27 de noviembre. Un convoy real de Gendarmería notó movimientos extraños en la zona de Moreno y Alberdi (Ruta 92). Al acercarse, descubrieron el control simulado y a los tres sospechosos en un Chevrolet donde ocultaban las armas, el dinero de las coimas y los elementos de señalización vial.
El magistrado trabó embargos individuales de 5 millones de pesos y mantiene la búsqueda intensa del oficial Vera. La causa, que cuenta con el apoyo del fiscal Pedro Simón, sigue sumando pruebas tras los allanamientos realizados en Quimilí y Granadero Gatica.
