En una tarde cargada de sentimientos, la autora compartió la historia de lucha y amor junto a su esposo, Walter “Tato” Silva. El evento en Bellas Alas dejó un mensaje de fortaleza para quienes acompañan a pacientes con enfermedades crónicas.
El pasado viernes, el café bar literario Bellas Alas fue el escenario de un encuentro que trascendió lo estrictamente editorial. Adriana Segura Penseroli de Silva presentó ante un auditorio colmado su obra debut, “Tato, el corazón de un guerrero”, un libro que narra la travesía de su matrimonio frente a la diabetes y el trasplante, pero que sobre todo, funciona como un manual de resiliencia.
Durante la presentación, que inició pasadas las 19:30, la autora se mostró profundamente conmovida por el acompañamiento del público. Adriana explicó que la obra nació de la necesidad de transformar el dolor en palabras y de visibilizar la realidad de los acompañantes, quienes muchas veces enfrentan la soledad ante diagnósticos crónicos. “Esa intención he tenido desde el primer momento: compartir nuestra historia, mi historia, y que no quede únicamente en un libro o en palabras, sino que este libro comience a caminar entre ustedes”, expresó la autora frente a los presentes.

Uno de los puntos más fuertes del relato de Adriana, y que fue el eje de la charla el viernes, es el compromiso ante la adversidad. La autora reflexionó sobre cómo la enfermedad suele poner a prueba los vínculos, lamentando que muchas personas abandonan a sus parejas ante el miedo o la incapacidad de afrontar procesos de salud complejos.
“Hay muchas personas que cuando se enteran de una enfermedad, dejan a sus parejas; no pueden afrontar por miedo o soledad. Y esa es una enseñanza más que aborda el libro”, señaló Adriana, destacando que su obra busca ser un refugio para quienes atraviesan situaciones similares.
El mensaje: del dolor a la integridad
A lo largo de la tarde, la autora repasó los distintos estadios por los que pasó su esposo Walter —más conocido como “Tato”— a través de la diabetes, hasta llegar al momento crucial del trasplante. Con una voz firme pero cargada de emoción, Adriana compartió su proceso personal de sanación:
“Me ha costado mucho revivir algo en pasado porque hoy estoy íntegra, estoy fortalecida con todo lo que hemos vivido; pero en su momento ha causado mucho dolor”, confesó. Su testimonio cerró con un agradecimiento general, reforzando la idea de que cada persona tiene distintas formas de amar y seguir adelante, pero que la lucha espiritual y el aprendizaje son las herramientas clave para convivir con la enfermedad.
El libro, que ya se encuentra a disposición de los lectores, promete ser un eslabón importante en la literatura testimonial de la provincia, ofreciendo luz a quienes hoy transitan el difícil camino de cuidar a un ser querido.
