Residentes del Ampliación 744 Viviendas expresaron su malestar por la falta de frecuencias del transporte público durante los fines de semana. Aseguran que, pese a los constantes aumentos del boleto, el servicio es deficiente y deja a cientos de familias aisladas del centro.
La crisis del transporte público en la Capital suma un nuevo capítulo de malestar social. En esta oportunidad, una vecina del barrio Villa del Carmen (Ampliación 744 Viviendas) alzó la voz para denunciar la situación de “aislamiento” que padecen cada domingo, cuando las unidades de las líneas que recorren la zona brillan por su ausencia.
Una odisea para llegar al centro
Para los vecinos de este sector del oeste capitalino, movilizarse hacia el céntrico o hacia el sur de la ciudad, sin un vehículo particular es un desafío logístico. La denuncia resalta que las únicas opciones disponibles —las líneas 118, 114 y 112— operan con frecuencias mínimas o nulas durante la jornada dominical. Cabe destacar además que el único colectivo que ingresa al barrio es el 118, las otras dos lineas pasan por la ruta que conecta el Barrio Villa del Carmen con el Barrio Autonomía.
“Los días domingos prácticamente no hay transporte público en circulación”, explicó la vecina afectada. La situación para esta vecina se agrava por las distancias que deben recorrer a pie para llegar a las paradas, según explicó ella desde su casa para llegar a la parada de la Línea 118 debe caminar al menos 3 cuadras, en cambio para las Líneas 114 y 112: la mayória de los usuarios deben caminar aproximadamente 10 cuadras o más para intentar abordar una unidad. Otro punto para agregar es la falta de garitas o espacios para poder esperar el colectivo, ya que sumado a las demoras hay que pensar en el calor, la incomodidad y la falta de sombra.
El reclamo no solo apunta a la disponibilidad de colectivos, sino a la falta de coherencia entre la calidad del servicio y el costo del pasaje. “Tienen el tupé de subir el valor del pasaje de 2 a 3 veces al año, pero el servicio sigue igual o peor”, señalaron con indignación.
Para los vecinos del sector, la falta de transporte los domingos no es solo un inconveniente, sino una barrera que les impide cumplir con compromisos laborales, visitas familiares o trámites de urgencia, quedando a merced de servicios de transporte alternativos cuyos costos son considerablemente más elevados. “Somos muchos los vecinos que no tenemos vehículo particular y dependemos exclusivamente de estas líneas para acercarnos al centro. Nos sentimos abandonados”, concluyó la vecina en su mensaje.
