Casi la mitad de los estadounidenses se opone a que Estados Unidos asuma el control político de Venezuela tras la reciente intervención militar que derivó en la captura de Nicolás Maduro. Así lo señala un análisis publicado por Clarín, basado en encuestas de Associated Press y otros sondeos nacionales, que reflejan una fuerte resistencia de la opinión pública a una mayor injerencia de Washington en el país sudamericano.
De acuerdo con los datos relevados, alrededor del 45% de los estadounidenses rechaza que Estados Unidos elija un nuevo gobierno en Venezuela, mientras que una proporción similar expresó su desacuerdo con la operación militar ordenada por el presidente Donald Trump. En paralelo, nueve de cada diez ciudadanos consideran que deben ser los propios venezolanos quienes decidan el futuro de su país, sin intervención extranjera.
El informe citado por Clarín advierte que, más allá del respaldo inicial que recibió la captura de Maduro entre sectores republicanos, la sociedad estadounidense se encuentra profundamente dividida y, en muchos casos, aún formando una opinión definitiva sobre el conflicto.
Las encuestas también muestran que la mayoría de los estadounidenses preferiría que el gobierno concentre sus esfuerzos en problemas internos, como la atención médica, la inflación y el alto costo de vida, antes que en conflictos internacionales. Según un sondeo de AP-NORC realizado semanas atrás, solo una minoría considera prioritaria la política exterior de cara a 2026, y Venezuela prácticamente no aparece entre las preocupaciones centrales.
Incluso entre los votantes republicanos —base electoral de Trump— persiste una fuerte resistencia a que Estados Unidos adopte un rol más activo en los asuntos globales. Datos de AP-NORC y AP VoteCast indican que una mayoría de quienes apoyaron al presidente en 2024 prefiere que el país tenga un papel menos activo en conflictos internacionales, en línea con la consigna de “Estados Unidos Primero”.
Según remarca Clarín, este escenario plantea un dilema político para Trump en un año electoral clave, ya que la intervención en Venezuela podría tener impacto directo en las elecciones legislativas de mitad de mandato, donde los republicanos arriesgan el control de la Cámara de Representantes.
Mientras tanto, aunque Maduro se declaró inocente de los cargos por narcotráfico ante la Justicia de Nueva York, el tema no figura entre las principales prioridades de la ciudadanía estadounidense, que sigue enfocada mayoritariamente en la economía y en los problemas internos del país.
