Finalizadas las celebraciones navideñas, muchas familias comienzan a preguntarse cuál es el momento adecuado para desarmar el árbol de Navidad y dar paso a las tradiciones vinculadas a la llegada de los Reyes Magos.
La respuesta varía según las costumbres populares y las creencias religiosas. En muchas casas, el árbol navideño se mantiene hasta el 6 de enero, día en que se conmemora la epifanía o llegada de los Reyes Magos, evento que simboliza la visita de Melchor, Gaspar y Baltazar al Niño Jesús. Esta fecha marca el cierre del ciclo festivo y, por tradición, muchas familias esperan hasta ese momento para retirar las decoraciones.
Tras el 6 de enero, es habitual que tanto el árbol como las luces y los adornos sean guardados, dando inicio al período de inicio del año y a las actividades cotidianas. Algunos optan por aprovechar el comienzo de la segunda semana de enero para retomar rutinas y organizar el hogar tras las fiestas, mientras que otros respetan la tradición hasta que la última de las figuras del pesebre ha sido colocada.
Más allá de las fechas, lo importante para muchas personas es que el retiro del árbol y los adornos se convierta en un acto familiar, compartido y cargado de significado, que marque la transición entre la celebración navideña y la bienvenida al nuevo año junto a la ilusión de los regalos de los Reyes.
