En un nuevo episodio que profundiza la tensión internacional, Estados Unidos incautó un petrolero vinculado a Venezuela que tenía como destino Rusia, tras una persecución que se extendió durante dos semanas en el océano Atlántico. La operación se realizó sin que se registrara resistencia ni hostilidad por parte de la tripulación, según información publicada por el portal Infobae.
El Comando Europeo del Ejército estadounidense confirmó a través de la red social X que la incautación fue ejecutada por el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa, en el marco de violaciones a las sanciones impuestas por Estados Unidos.
El buque, originalmente denominado Bella 1 y actualmente rebautizado como Marinera, navegaba bajo bandera rusa cuando fue interceptado en el Atlántico Norte. De acuerdo a lo informado, el petrolero había logrado eludir el bloqueo marítimo estadounidense y rechazado previamente los intentos de la Guardia Costera de Estados Unidos de abordarlo. La operación fue llevada adelante de manera conjunta por la Guardia Costera y el ejército estadounidense.

Según indicaron diversas fuentes a medios norteamericanos, buques militares rusos, incluido un submarino, se encontraban en las inmediaciones durante el procedimiento. Sin embargo, no se registraron incidentes ni enfrentamientos, de acuerdo con una fuente citada por el New York Times que solicitó mantener el anonimato. Otros funcionarios estadounidenses señalaron que no había embarcaciones rusas cerca del petrolero al momento del abordaje, lo que evitó un posible conflicto directo entre ambas potencias.
La incautación del Marinera se inscribe en la campaña de presión del presidente estadounidense Donald Trump contra el régimen venezolano, que incluye un bloqueo naval a los petroleros sancionados que transportan crudo venezolano. En paralelo, la Guardia Costera estadounidense interceptó otro buque vinculado a Venezuela en aguas latinoamericanas, según confirmaron funcionarios a la agencia Reuters.
En los últimos días, al menos 16 petroleros afectados por las sanciones habrían intentado evadir el bloqueo naval, recurriendo a tácticas como apagar los sistemas de identificación, falsear posiciones o utilizar nombres de buques falsos, una maniobra conocida como spoofing. Cuatro de estas embarcaciones fueron rastreadas por satélite mientras se desplazaban hacia el este, a unos 50 kilómetros de la costa venezolana, mientras que otras doce permanecen sin emitir señal y no pudieron ser localizadas.

El pasado 16 de diciembre, el gobierno de Estados Unidos impuso un bloqueo total a los petroleros venezolanos sancionados. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la medida como una de las mayores “cuarentenas” de la historia moderna y sostuvo que está “paralizando” la capacidad del régimen para generar ingresos. La restricción excluye al petróleo transportado por la empresa estadounidense Chevron hacia la costa del Golfo de México.
Hasta el momento, las fuerzas estadounidenses intervinieron en tres petroleros que intentaban comerciar con crudo venezolano: el Skipper, incautado el 10 de diciembre cuando se dirigía a China; el Centuries, detenido y abordado el 20 de diciembre; y el Bella 1, ahora Marinera, incautado esta semana.
Especialistas en transporte marítimo advirtieron que las maniobras de evasión parecen responder tanto al engaño como a la saturación del bloqueo. “La única forma real de que los petroleros cargados de petróleo rompan un bloqueo naval es saturarlo con buques que salen al mismo tiempo”, explicó Samir Madani, cofundador de TankerTrackers.com, citado por medios internacionales.
Mientras tanto, Rusia no realizó comentarios oficiales sobre la operación, en un contexto de creciente tensión geopolítica en torno al comercio energético y las sanciones internacionales.
