Tanlongo pagará un millón de euros a un club donde no jugó

El mediocampista argentino Mateo Tanlongo, surgido en Rosario Central y actualmente integrante del equipo B del Sporting de Lisboa, atraviesa un complejo escenario judicial en Europa. El Tribunal Supremo rechazó el recurso presentado por su defensa y dejó firme la sentencia que lo obliga a indemnizar con un millón de euros a Racing de Santander, club en el que nunca llegó a jugar.

El fallo se originó en un conflicto ocurrido en agosto de 2023, cuando Tanlongo estuvo a un paso de convertirse en refuerzo del conjunto español, que milita en la Segunda División. Tras avanzar en las negociaciones, el futbolista decidió finalmente aceptar una oferta del Copenhague de Dinamarca, lo que derivó en una demanda por parte de Racing.

La primera sentencia había sido dictada a mediados de 2024 por el juez Pablo Rueda Díaz, quien falló a favor del club cántabro al considerar que existía una relación laboral pese a que el contrato nunca se firmó formalmente. Según el fallo, Tanlongo no cumplió con los compromisos asumidos y actuó de manera contraria a la buena fe contractual.

El Juzgado de lo Social Nº3 sostuvo que el jugador había dado su consentimiento al acuerdo, apoyándose en diversos indicios: intercambios de mensajes con el cuerpo técnico, la elección del dorsal que iba a utilizar, correos electrónicos entre el club, los representantes del futbolista y el Sporting de Lisboa, además de la participación del jugador en acciones promocionales.

De hecho, Tanlongo viajó a Santander junto a su padre, su representante y un amigo, recorrió las instalaciones del club y grabó un video promocional vistiendo la camiseta de Racing. La firma del contrato había quedado pactada para el día siguiente, pero el jugador nunca se presentó y argumentó la aparición de una nueva oferta.

Con el mercado de pases a solo 48 horas de cerrarse, Racing de Santander se vio obligado a salir de urgencia a buscar un reemplazo, situación que fue considerada determinante por la Justicia al momento de dictar sentencia.

Tanto el juez de primera instancia como la Sala de lo Social coincidieron en que la ausencia de firma no invalida la existencia de una relación laboral, y con la decisión del Tribunal Supremo, el fallo quedó firme y sin posibilidad de apelación.

Desde Racing de Santander justificaron la demanda al señalar que el objetivo fue sentar un precedente: “El club desea la mejor de las suertes al futbolista, pero con esta reclamación ha querido defender la importancia de respetar los acuerdos alcanzados para que la industria del fútbol sea cada vez más seria y profesional”.

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