Irán cumple dos semanas de furia: reportan al menos 200 manifestantes muertos y más de 2000 detenidos

Las protestas que sacuden los cimientos de la República Islámica cumplen hoy 14 días de intensidad ininterrumpida. A pesar de un apagón informativo casi total y una represión que según algunos reportes deja más de 200 muertos y 2.300 detenidos —según organismos de derechos humanos—, el régimen de los Ayatolas se vio obligado a reconocer la continuidad de las manifestaciones, aunque intentó calificarlas como actos de “terrorismo armado”.

Relato oficial vs. realidad en las calles

La televisión estatal iraní ofreció este sábado una imagen de “normalidad” y control, transmitiendo marchas progubernamentales con música marcial de fondo. Sin embargo, la realidad parece ser otra:

  • Contradicción oficial: Mientras el gobierno afirmaba que la “paz reinó por la noche”, videos verificados por agencias internacionales mostraron a miles de personas en el barrio de Saadat Abad (Teherán) gritando “¡Muerte a Khamenei!”.

  • Enfrentamientos armados: Medios cercanos a la Guardia Revolucionaria informaron sobre la muerte de al menos seis agentes de seguridad, incluyendo miembros de la fuerza Basij, apuñalados o tiroteados en ciudades como Isfahan y Mashhad.

  • Educación paralizada: El inicio de la semana laboral se vio afectado; universidades y escuelas debieron impartir clases online debido a la inestabilidad.

Varios iraníes que protestaron en Teherán en los últimos días hablaron con CNN sobre lo que han presenciado, describiendo tanto enormes multitudes llenas de esperanza como episodios de violencia brutal y numerosos fallecidos.

Una mujer de unos 60 años y un hombre de 70 contaron que el jueves y viernes vieron a personas de todas las edades llenando las calles de la capital. Sin embargo, la noche pasada, las fuerzas de seguridad armadas con rifles militares mataron a “muchas personas”, según relataron.

Otros manifestantes en otro barrio de Teherán explicaron que ayudaron a un hombre de unos 60 años gravemente herido durante la represión: tenía alrededor de 40 perdigones en las piernas y un brazo roto. Intentaron trasladarlo a varios hospitales, pero describieron la situación como “completamente caótica”. Una mujer incluso relató haber visto “cuerpos apilados unos sobre otros” en las instalaciones médicas.

A pesar de la violencia, algunos manifestantes destacaron la magnitud de la movilización en las calles, describiendo las escenas como “increíblemente bellas y llenas de esperanza”, algo que nunca habían presenciado antes.

El ambiente cambió tras un discurso televisado del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, la noche pasada. Poco después, la represión se intensificó de manera dramática. “Lamentablemente, quizá tengamos que aceptar que este régimen no se rendirá derrotado sin intervención externa”, afirmó uno de los manifestantes a CNN.

El factor Trump y el apoyo de EE.UU.

La tensión escaló a nivel diplomático con una advertencia sin precedentes desde Washington. El Secretario de Estado, Marco Rubio, utilizó sus redes sociales para declarar que “Estados Unidos apoya al valiente pueblo de Irán”.

Desde el Departamento de Estado fueron más contundentes, lanzando un mensaje directo a la teocracia: “No jueguen con el presidente Donald Trump. Cuando dice que hará algo, lo dice en serio”. Estas palabras resuenan en un contexto donde Irán ya se encuentra asfixiado por sanciones económicas y el colapso de su moneda, el rial, que alcanzó el récord histórico de 1,4 millones por dólar.

El simbolismo del Sha y la bandera del León

El llamado del príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi, ha calado hondo. Pahlavi instó a los manifestantes a salir este fin de semana portando la antigua bandera del león y el sol, símbolo de la época anterior a la Revolución de 1979.

Aunque el apoyo de Pahlavi a Israel ha generado críticas internas tras la guerra de 12 días ocurrida en junio pasado, las consignas a favor del Sha se multiplican. Los analistas debaten si es un apoyo directo a su figura o un grito de nostalgia por un Irán secular y abierto al mundo antes de la llegada de la teocracia.

Una economía en ruinas

El detonante de esta crisis, que comenzó el pasado 28 de diciembre, fue la destrucción del poder adquisitivo. Con una moneda pulverizada y el aislamiento internacional, lo que empezó como un reclamo económico ha mutado en un desafío existencial para el régimen de Ali Khamenei, quien ya anunció una “nueva oleada de represión” para intentar sofocar el levantamiento.

El acceso al internet global sigue restringido este viernes en Irán, después de que las autoridades cortaran el jueves las conexiones o servicios de fuera del país en un aparente intento por controlar las protestas que sacuden Irán.

La plataforma NetBlocks, que supervisa el tráfico y la censura en internet, señaló en X que las métricas muestran que Irán se encuentra en un “apagón” de internet “a nivel nacional” y agregó que el incidente llega tras “una serie de medidas de censura digital” tomadas contra las protestas que se están dando por todo el país, medidas que “obstaculizan” el derecho a comunicarse en un momento “crítico”.

El viernes, NetBlocks compartió en X otro reporte: “Irán lleva 12 horas sin conexión a internet, con una conectividad nacional que se ha reducido al 1% de los niveles habituales después de que las autoridades hayan impuesto un apagón nacional de internet en un intento por reprimir las protestas” y “ocultar las noticias sobre el régimen”.

También se reportó que, múltiples vuelos desde toda la región a ciudades iraníes fueron cancelados este viernes mientras las protestas masivas en Irán crecen. Al menos 17 vuelos de flydubai a ciudades iraníes, incluidas Teherán, Shiraz, Bandar Abbas y Mashhad, fueron cancelados, según mostró el sitio web de Dubai Airports.

Las amenazas

El fiscal general de IránMohammad Movahedi Azad, advirtió que cualquier persona que participe o colabore en las protestas en Irán será considerada “enemigo de Dios”, un delito que la legislación iraní castiga con la pena de muerte. La amenaza fue difundida por la televisión estatal en medio de una intensificación de la represión y el aislamiento informativo, tras casi dos semanas de movilizaciones multitudinarias en todo el país.

 

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