Una jornada que parecía ideal para el descanso terminó en una escena de caos y terror en los principales balnearios bonaerenses. Un fenómeno marítimo inusual, que según los testigos fue como una “ola gigante” o “mini tsunami”, impactó con violencia en las costas de Mar del Plata y Mar Chiquita, dejando como saldo una persona fallecida, al menos 35 heridos y cuantiosos destrozos materiales.
El episodio más grave ocurrió en Santa Clara del Mar, donde la fuerza del agua arrastró a un hombre joven hacia la zona de escolleras. Fabián García, titular de Defensa Civil de la Provincia, confirmó que la víctima murió en el acto tras golpear violentamente contra las rocas. El avance del mar fue tan repentino que no dio tiempo de reacción a quienes se encontraban en la orilla, provocando además escenas de pánico en las que se registraron casos de infartos y múltiples contusiones entre los bañistas.

Los testimonios coinciden en una secuencia dramática: el agua se retiró de manera llamativa para luego regresar con una fuerza arrolladora, avanzando en algunos puntos hasta 60 metros dentro de la zona de carpas. En Mar del Plata, los sectores de Punta Mogotes y El Torreón fueron los más afectados debido a la gran concentración de turistas. La marejada, potenciada por ráfagas de viento provenientes de tormentas cercanas, arrastró sombrillas, reposeras y pertenencias personales, transformando el paisaje costero en un escenario de evacuación de emergencia.
La intervención de los guardavidas fue determinante para evitar una tragedia mayor. En medio del desconcierto, debieron realizar rescates múltiples de personas mayores y niños que quedaron atrapados en el oleaje sin poder hacer pie. Desde Defensa Civil explicaron que el evento se debió a “olas espurias”, un fenómeno aleatorio e imprevisible vinculado a cambios bruscos en la presión y el viento. Si bien existía un seguimiento meteorológico por ráfagas desde las 17:15, la magnitud y la altura de las olas resultaron imposibles de predecir con los sistemas actuales.
Consecuencias y cierre de balnearios
Tras el impacto, que duró aproximadamente diez minutos, las autoridades dispusieron el cierre preventivo de las playas y el despliegue de ambulancias y patrulleros para asistir a los heridos. Mientras la Justicia y los organismos de seguridad evalúan los daños, el debate sobre la seguridad ante fenómenos costeros extremos se reavivó entre los veraneantes. La normalidad regresó lentamente hacia el final del día, pero la conmoción persiste en una Costa Atlántica que vivió una tarde marcada por la fuerza incontrolable del océano.
¿Qué es un meteotsunami?
Eduardo Piacentini, licenciado en Ciencias de la Atmósfera y Matemático de la UBA, ex director del Departamento de Cambio Global del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), advirtió en diálogo con Infobae que el fenómeno aún se encuentra en estudio, pero que “una primera explicación pudiera ser debido no a un movimiento marino, sino a un efecto violento y de muy corta duración de diferencia brusca de presión entre la masa de aire superficial y la presión sobre la superficie del mar. Podría denominarse ‘meteotsunami’, pero no tiene al momento verificación científica”.
“Esto es un evento imprevisible, son olas vagabundas, mini tsunamis, que no tienen causas confirmadas por la ciencia y tampoco se sabe si puede volver a ocurrir”, declaró el titular de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, al canal TN. El funcionario recordó que un episodio similar ocurrió dos o tres años antes en Mar del Plata durante la noche, aunque sin heridos. El operativo incluyó relevar la situación de los afectados en centros de salud y mantener la alerta en otras localidades de la Costa Atlántica.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) define los meteotsunamis como grandes olas generadas por perturbaciones atmosféricas asociadas a tormentas intensas, cambios bruscos de presión y frentes fríos. A diferencia de los tsunamis tradicionales, que tienen origen en terremotos submarinos, los meteotsunamis se deben a fluctuaciones rápidas en la presión del aire que viajan sobre la superficie del océano. Estas perturbaciones pueden crear olas que se amplifican al llegar a zonas de plataforma continental poco profunda, bahías o entradas costeras.
Puede alcanzar alturas superiores a 1,80 metros y recorrer largas distancias, afectando extensos tramos de costa. La NOAA advierte que identificar un meteotsunami resulta complejo, ya que sus efectos pueden confundirse con los de las marejadas provocadas por el viento o con los tsunamis sísmicos.
Los meteotsunamis comparten similitudes con los seiches. Sin embargo, mientras estos últimos se producen en cuencas cerradas y dependen más del viento, los primeros responden principalmente a la presión atmosférica y se inscriben en la banda de frecuencia de los tsunamis. De acuerdo con la entidad, “los meteotsunamis son grandes olas que los científicos están empezando a comprender mejor”.
La dificultad para predecirlos radica en la necesidad de que los factores atmosféricos involucrados (dirección, velocidad, amplitud y periodicidad de la perturbación) coincidan de manera precisa, algo poco habitual en la costa argentina.
Marcelo Madelón, licenciado en Medio Ambiente y meteorólogo, afirmó en diálogo con Infobae: “Los tsunamis los producen los terremotos, así que es muy raro que nosotros en la costa argentina tengamos uno”.
Los tsunamis suelen originarse por terremotos de gran magnitud en el fondo marino, capaces de desplazar grandes volúmenes de agua y crear olas que avanzan a velocidades cercanas a 800 km/h. Según manifestó el geólogo Andrés Folguera, de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, a Infobae, “la ola que llega puede ser de 20 cm o de 5 metros” y pueden presentarse dos o tres olas seguidas. En términos generales, las olas de tsunami pueden variar entre 3 y 30 metros de altura.
El riesgo principal para Argentina está asociado a la placa tectónica de Scotia, ubicada en el Atlántico sur, entre la placa Sudamericana y la Antártica. La doctora en geología Silvana Spagnotto, especialista del CONICET, explicó que los sismos fuertes en esa región han generado alertas y olas menores, pero no se registraron tsunamis devastadores en la costa atlántica argentina.
