El Presidente decidió abandonar la residencia principal para instalarse en una construcción secundaria dentro de la quinta presidencial. Aseguró que, al terminar su mandato, se irá a vivir al campo con sus perros.
El presidente Javier Milei reveló un cambio rotundo en su cotidianeidad dentro de la Quinta de Olivos. En una reciente entrevista con el periodista Andrés Oppenheimer para CNN, el mandatario confesó que ya no reside en el edificio principal de la residencia oficial, sino que se mudó a una estructura mucho más austera: la antigua “casita donde se guardaban las herramientas”.
Esta decisión no es aleatoria, sino que responde a lo que Milei define como su “ideal de vida”. El jefe de Estado explicó que buscó adelantar el equilibrio personal que planea tener una vez que abandone el poder. “Días atrás me pregunté por qué tenía que esperar tanto para construir ese equilibrio si vivo en un lugar que es una quinta de 28 hectáreas. La refaccioné y me fui ahí”, detalló, vinculando esta elección a su falta de interés por el lujo y a su formación espiritual.
El futuro después de la Casa Rosada
El líder de La Libertad Avanza también fue tajante respecto a su futuro en la arena pública. Independientemente de si logra la reelección en 2027 y permanece hasta 2031, o si se retira al finalizar su primer mandato, el Presidente aseguró que su salida será definitiva.
“El día que yo termine esto tengo pensado irme a vivir a un campo, solo con mis perros, y dedicarme a escribir y dar conferencias”, afirmó. Según sus palabras, su admiración por la figura bíblica de Moisés y su acercamiento al judaísmo son los pilares que mantienen su “ego en caja” frente al poder.
Uno de los puntos que más atención generó desde su asunción fue el traslado de sus perros: Murray, Milton, Robert y Lucas. Milei recordó que su mudanza a Olivos se retrasó casi un mes debido a la necesidad de construir caniles especiales para sus mastines ingleses, a quienes describió como “excedidos respecto al promedio de la raza”, con pesos que superan los 100 kilos.
El mandatario aclaró que el retraso se debió a que los materiales necesarios para reforzar las paredes de los caniles eran importados. “Como no quiero usar ningún privilegio asociado a mi posición, estaba en la cola esperando que lleguen los materiales”, subrayó. Asimismo, desde el Gobierno se ha enfatizado que todos los gastos derivados del mantenimiento y bienestar de los animales son costeados por el propio Milei y no con fondos del Tesoro Nacional.
