El deporte invernal atraviesa horas de profunda conmoción y luto tras confirmarse el fallecimiento del esquiador y snowboarder suizo Ueli Kestenholz, medallista olímpico en los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 1998, quien murió a los 50 años luego de ser alcanzado por una avalancha en el sur de Suiza.
El trágico accidente ocurrió dentro del cantón del Valais, a una altitud aproximada de 2.400 metros sobre el nivel del mar. Según informaron las autoridades locales, Kestenholz se encontraba practicando esquí junto a un acompañante cuando se produjo el desprendimiento de nieve.
Tras el incidente, el deportista fue asistido inicialmente por personas de su entorno y luego trasladado en helicóptero a centros médicos de Visp y posteriormente de Sion, donde finalmente se confirmó su fallecimiento pese al rápido operativo de rescate.
La noticia impactó de lleno en la comunidad de los deportes extremos, ya que Kestenholz fue uno de los grandes pioneros del snowboard competitivo. Nacido en el cantón de Berna, su nombre quedó grabado en la historia olímpica al conseguir la medalla de bronce en Nagano 1998, en la prueba de eslalon gigante, la primera competencia de snowboard incluida en unos Juegos Olímpicos de Invierno.
Su carrera olímpica continuó en Salt Lake City 2002 y Turín 2006, edición en la que participó del debut del snowboard cross en el programa olímpico. A nivel internacional, logró dos títulos mundiales, sumó cinco podios en la Copa del Mundo y conquistó dos medallas de oro en los Winter X-Games de 2003 y 2004.
El presidente de la Federación Suiza de Esquí, Peter Barandun, expresó su pesar a través de un comunicado oficial: “Expresamos nuestras más sinceras condolencias a la familia y seres queridos de Ueli”.
Antes de encontrar su camino definitivo en el snowboard, Kestenholz se había formado en el esquí tradicional, hasta que a los 14 años se subió por primera vez a una tabla. Años más tarde, explicó su elección en una entrevista con Tamedia: “Practicaba skate y windsurf, pero solo esquiaba en invierno y en dos tablas. El snowboard me ofrecía la oportunidad de experimentar mi sensación favorita, deslizarme lateralmente, incluso en invierno”.
