Al menos siete personas resultaron heridas en un feroz incendio y una cadena de explosiones en un depósito de garrafas ubicado en la ciudad de Famaillá, en la Provincia de Tucumán. El hecho ocurrió en la mañana este viernes y generó momentos de extrema tensión entre los vecinos de la zona.
De acuerdo a las primeras informaciones, el fuego se inició en un predio situado sobre la ruta provincial 324. Las llamas y las explosiones pudieron verse a varios metros de distancia y fueron registradas por vecinos con sus teléfonos celulares.
Debido a la naturaleza del material del depósito, las llamas alcanzaron rápidamente las garrafas, provocando explosiones en cadena que lanzaron restos de metal y fuego hacia zonas aledañas. Ante esto, las autoridades desplegaron un operativo de emergencia que consistió en desalojar todas las viviendas de la zona para evitar víctimas por la onda expansiva.
Además, el tránsito quedó cortado en la ruta 324 para permitir el despliegue de múltiples dotaciones de bomberos de Famaillá y localidades vecinas. La tarea más compleja fue el rociado constante de agua sobre las garrafas que todavía no habían estallado para evitar un desastre mayor.
Fuentes oficiales indicaron que siete personas sufrieron lesiones de diversa consideración. Los heridos, entre los que se encontrarían operarios del lugar y personas que se hallaban en las cercanías al momento del primer estallido, fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales de la zona.
En cuanto al origen del fuego, la Fiscalía inició una investigación bajo tres hipótesis principales. Por un lado, una falla operativa que parte de un error durante la carga o descarga de envases. La segunda teoría que no descartan es la de un escape de gas previo que entró en contacto con una fuente inflamable. En tercer lugar, creen que podría haberse originado por deficiencias de infraestructura, quizás falta de mantenimiento en las instalaciones eléctricas o de seguridad del depósito.
El dramático episodio reavivó el malestar de los vecinos de Famaillá, quienes denunciaron que este tipo de instalaciones representan una “bomba de tiempo” al estar situadas cerca de zonas residenciales. El reclamo apunta a la falta de controles rigurosos y a la necesidad de trasladar estos depósitos a áreas rurales o parques industriales alejados de la población.
“Sentimos las explosiones y vibraron los vidrios de toda la cuadra. No se puede vivir con este riesgo al lado de nuestras casas”, señaló uno de los vecinos evacuados.
