Caso Romina Gaetani: allanamiento, “alto riesgo” y los detalles de la noche del ataque

La investigación por violencia de género contra el empresario Luis Cavanagh, ex pareja de la actriz Romina Gaetani, sumó capítulos clave tras el allanamiento en el Tortugas Country Club. Aunque la defensa del imputado sostiene que las armas no fueron usadas en el hecho, la Justicia determinó que la integridad de la actriz corre peligro inminente.

Por orden del Juez de Garantías N°7 de San Isidro, Walter Saettone, y a pedido de la fiscal María José Basiglio (UFI de Género de Pilar), la Policía Bonaerense ingresó a la propiedad donde convivía la pareja. El objetivo fue secuestrar una pistola calibre 9 milímetros que Cavanagh tiene declarada. Pero además del arma, los investigadores incautaron un cargador con proyectiles y una réplica. Fuentes del caso precisaron que el arma no habría sido utilizada ni exhibida durante la agresión, pero el secuestro es una medida preventiva para “velar por el normal desarrollo del proceso”.

Informe de “alto riesgo” y perfil del agresor

Pese a que Romina Gaetani se negó inicialmente a solicitar medidas restrictivas, el Centro de Asistencia a la Víctima del Ministerio Público Fiscal emitió un informe contundente tras entrevistarla; la situación de la actriz fue catalogada como de “alto riesgo”, los profesionales describieron a Cavanagh como “excesivamente celoso y controlador”, incluso respecto a la carrera profesional de la actriz. “Cuando se llega a las manos… ahí es donde todavía no puedo hablar”, confesó la artista, visiblemente afectada, en declaraciones recientes.

La noche del 28 de diciembre: El detonante

El expediente caratulado como “lesiones leves agravadas por el vínculo y violencia de género” detalla lo ocurrido aquella noche. En primer lugar l discusión, según el reporte del 911, el conflicto se originó cuando Cavanagh le revisó el teléfono a Gaetani y encontró “mensajes viejos”, lo que desató un ataque de celos. Luego vino la agresión, Gaetani se dirigió a la guardia del country sufriendo un ataque de ansiedad, manifestando que se sentía “descompensada y con dolores”. Finalmente llegó la constatación médica, que se realizo en un sanatorio de Pilar, los médicos certificaron golpes visibles en los brazos y la zona de la cadera, activando el protocolo de violencia de género de forma inmediata.

El abogado de la actriz, Ignacio Trimarco, aclaró que la pareja estaba intentando retomar la relación tras una separación previa. Si bien existían antecedentes de violencia verbal y psicológica, Trimarco subrayó que esta fue la primera vez que hubo agresiones físicas, alcanzando un “nivel lamentable”.

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