Emanuel Zain Boix, piloto santiagueño del Boeing 737 tras su trabajo en la Patagonia: “No somos héroes, solo hacemos lo que nos gusta y sabemos hacer”

Cerramos la semana de programas recargados de notas tremendas en La Mañana de Info, y en este viernes tuvimos la visita de Emanuel Zain Boix, otro de los pilotos santiagueños del Boeing 737 hidrante, el avión más grande de Latinoamérica destinado al combate aéreo de incendios, que en los últimos días operó intensamente en la Patagonia argentina.

Desde el miércoles pasado, el equipo aéreo trabajó sin pausa. “Volábamos todos los días desde temprano hasta la caída del sol”, contó Emanuel, al describir jornadas extensas, con los ojos fijos en las llamas y un escenario que, según relató, fue tan impactante como complejo.

Las dificultades

El panorama con el que se encontraron no fue sencillo. “El primer día no pudimos operar: había muy poca visibilidad por el humo, prácticamente no se veía nada”, explicó. Con el correr de los días, la situación permitió intervenir, aunque con una imagen que llamó especialmente su atención: múltiples focos activos, muy distantes entre sí, algo poco habitual y difícil de abordar. “Eso era raro de ver, y fuerte. El olor a humo era impresionante”, recordó.

Emanuel remarcó que detrás del avión hay un equipo enorme de trabajo: pilotos, personal técnico y logística de insumos que permiten que cada operación sea posible. Aun así, subrayó que quienes enfrentan el mayor riesgo son los brigadistas en tierra. “Desde el aire se veían llamas de 20 o 30 metros. Ellos son los que están más cerca del fuego, los que más lo sufren”, dijo con respeto.

El Boeing 737 hidrante operó en zonas críticas del límite con Chile, donde el fuego pudo ser contenido a tiempo, y también en Bariloche, San Martín de los Andes y Chubut, los puntos más afectados en esta emergencia. “Tratamos de ser concretos con el trabajo, pero hubo días en los que no podíamos entrar por la poca visibilidad”, explicó.

Piloto por tradición familiar

Boix es piloto desde hace 16 años y desde hace tres se especializa en manejo del fuego. La preparación es constante: son cuatro pilotos que entrenan todos los años en simulador y realizan prácticas de descarga para no perder precisión. “Cuando llegamos a un lugar nuevo, las primeras descargas siempre son con mucho cuidado, hasta conocer bien el terreno. Lo que hacemos es 100% manejo del avión”, detalló.

Al hablar del trabajo conjunto entre provincias, destacó el valor del federalismo en acción. “Es muy importante que las provincias presten recursos, como lo hizo Santiago del Estero ayudando a Chubut. Cuando llegamos, la gente estaba muy agradecida, la amabilidad era impresionante”, contó, emocionado.

La aviación corre por sus venas: Emanuel pertenece a una familia de pilotos. Su abuelo, Mateo Boix, “El hombre pájaro” oriundo de Silípica, fue una figura histórica de la aviación argentina y logró un récord mundial de looping; su madre también es piloto. “Es una tradición familiar”, expresó con orgullo.

Entre las imágenes que se lleva, hay una que lo marcó especialmente: la tristeza de las personas que veían sus casas amenazadas por el fuego. “Antes de irnos, la gente nos pedía que no nos vayamos. Ya habíamos cumplido la misión, pero ver un avión de este porte para ellos fue muy importante”, relató.

Por el momento, no está prevista una nueva intervención aérea: “Hasta ahora el fuego está contenido”, confirmó.

Lejos de cualquier épica personal, Emanuel fue claro al cerrar la entrevista: “No me siento un héroe. Nosotros solo volamos, hacemos lo que nos gusta y sabemos hacer. Los verdaderos héroes son los brigadistas, los que le ponen el cuerpo a las llamas todos los días”.

Mirá la entrevista completa

Compartir