Mariela Carabajal confirmó la primicia de Info del Estero sobre la propiedad del Festival de la Salamanca

Mariela Carabajal confirmó públicamente la primicia difundida por Info del Estero sobre la propiedad intelectual de la marca “Festival de La Salamanca” y brindó precisiones sobre la creación uno de los eventos culturales más emblemáticos de la ciudad de La Banda.

A través de un extenso testimonio, Carabajal recordó que su padre, Eduardo “Chaca” Carabajal, fue el creador del festival en el año 1991, aunque su primera edición se concretó recién en 1992. Desde sus inicios, explicó, el evento tuvo un marcado fin solidario y comunitario, con un fuerte trabajo conjunto junto a instituciones bandeñas.

Según relató en sus redes sociales, las primeras ediciones del festival se realizaron en el Club Sarmiento, institución de la que su padre fue presidente y también un reconocido hincha. Durante varios años, la organización estuvo a cargo de toda la familia Carabajal, que llevó adelante el festival con esfuerzo propio y compromiso social.

Mariela Carabajal aclaró además que, en aquellos años, se solicitó colaboración al Municipio de La Banda, que atravesaba una situación económica compleja. En ese contexto, Eduardo Carabajal se desempeñaba como director de Deportes de la ciudad, y subrayó que dicha ayuda nunca implicó beneficios económicos personales, sino que tuvo como objetivo sostener un festival que pudiera ayudar a las instituciones locales.

“Mi padre fue durante muchos años el organizador del festival, y siempre fue beneficioso para La Banda y su gente”, afirmó.

Cambios en la organización

Con el paso del tiempo, y tras cambios en la organización, la familia se encontró con que el Festival de la Salamanca figuraba a nombre de una persona ajena a su creación: Ernesto Habra, quien por entonces trabajaba en la Municipalidad de La Banda. Esta situación, según expresó, generó una profunda indignación en la familia, sumada a distintos destratos sufridos por su padre.

Ante ese escenario, Eduardo “Chaca” Carabajal decidió resguardar el festival que había creado, con el objetivo de que continuara siendo del pueblo y no quedara atado a banderas políticas. Antes de su fallecimiento, dejó el nombre del Festival de la Salamanca a su hijo Juan Carabajal, para que continúe con su legado.

“Comparto esta aclaración con respeto, pero también con la firmeza que merece la verdad y la memoria de mi viejo”, concluyó Mariela Carabajal, ratificando así la información publicada por Info del Estero sobre la legítima propiedad del histórico festival.

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