La ciudad de Comodoro Rivadavia en Chubut vive horas dramáticas luego de producirse un importante deslizamiento en la ladera sur del cerro Hermitte. El fenómeno, que ocurrió durante la madrugada de hoy y obligó a más de 250 familias a abandonar sus hogares de urgencia. Muchas de las viviendas quedaron destruidas y barrios enteros están en zona de peligro.
El epicentro del desastre se localiza en los barrios Sismográfica y El Marquesado, donde el suelo cedió de manera violenta, provocando derrumbes parciales y daños estructurales irreversibles en muros y techos.

Estruendo en la madrugada
El momento de mayor dramatismo se vivió alrededor de las 00:15 horas del domingo. Según los testimonios de los residentes, el deslizamiento fue precedido por un ruido ensordecedor que muchos compararon con una explosión o el choque de masas de piedra de gran magnitud.
Impacto en infraestructura: Además de las casas colapsadas, se registraron graves roturas en las calles y en la red de cañerías de gas, lo que incrementó el riesgo de incendios y obligó a cortes preventivos del servicio.

El barrio Sismográfica ha sido identificado como el sector más castigado por el avance de las piedras y el barro.
Pese a la magnitud del evento, los vecinos aseguran que la situación no fue una sorpresa. En los días previos, se habían mantenido reuniones con la intendencia local para alertar sobre movimientos irregulares, como grietas en el suelo y en las estructuras de las casas.
Los residentes buscaban un plan de acción preventivo frente a la inestabilidad de la ladera sur que finalmente cedió. Según trascendió, se intentaba establecer un estado de situación para evitar el colapso que finalmente ocurrió este domingo.

Ante la gravedad del hecho, se desplegó un operativo de emergencia masivo que incluyó a Bomberos, Defensa Civil y la Policía de Chubut. El objetivo primordial durante las primeras horas fue descartar la presencia de personas atrapadas bajo los escombros.
Hasta el momento, las autoridades locales no han reportado víctimas fatales, lo cual se atribuye en parte a que muchas familias habían comenzado a monitorear la zona tras las alertas previas.

