Nevada histórica en Rusia: pueblos aislados, desabastecimiento de alimentos y estado de emergencia

La naturaleza ha impuesto su fuerza más devastadora en la península de Kamchatka, en el extremo oriente ruso. Un fenómeno meteorológico extremo, que ya superó los registros históricos de 1880, ha dejado a la región sumergida bajo un manto blanco de proporciones épicas, cobrándose la vida de al menos dos personas.

Un muro de nieve de cuatro metros

La acumulación de nieve ha alcanzado niveles críticos, superando los cuatro metros de altura en zonas residenciales. La situación es surrealista: puertas y ventanas de los primeros pisos de edificios han quedado completamente bloqueadas, obligando a los vecinos a entrar y salir por los balcones de las plantas superiores.

El peso descomunal de la nieve provocó el colapso de diversas estructuras, incidente en el cual perdieron la vida las dos víctimas confirmadas hasta el momento. Las autoridades locales declararon el estado de emergencia ante la imposibilidad de mantener los servicios básicos.

Los equipos de socorro trabajan en condiciones extremas. Debido a la nula visibilidad y los fuertes vientos que impiden el uso de helicópteros, los rescatistas están excavando túneles directamente en los muros de nieve para llegar a los ciudadanos aislados.

El panorama es alarmante por varios frentes; los camiones de suministro están varados, provocando una falta crítica de medicamentos y alimentos frescos, el tendido eléctrico sufre cortes constantes por la rotura de cables de alta tensión bajo el peso del hielo y escuelas y oficinas permanecen cerradas, mientras que el transporte terrestre es inexistente.

En medio de la emergencia, la solidaridad vecinal ha pasado a ser la principal herramienta de supervivencia. Grupos de jóvenes se organizan para asistir a los ancianos, mientras el gobernador regional advirtió sobre un peligro latente: el riesgo de aludes en las zonas montañosas y el desprendimiento de bloques de hielo desde los tejados, que pueden resultar mortales.

Los meteorólogos no traen buenas noticias: la presión atmosférica indica que nuevos frentes fríos llegarán en los próximos días, lo que podría prolongar estas nevadas históricas durante el resto de la semana, poniendo a prueba la resistencia de una de las regiones más gélidas del planeta.

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