Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, en 2025 se registraron más de 55.000 casos. La falta de prevención y las reinfecciones son los principales motores de una epidemia que no encuentra techo.
El sistema de salud argentino enfrenta un desafío crítico. Tras el cierre de las estadísticas de 2025, los datos oficiales revelan que la sífilis se ha consolidado como la infección de transmisión sexual (ITS) de mayor crecimiento en el país, superando ampliamente todos los registros del último lustro.
Las cifras del aumento
El salto cuantitativo es contundente. Mientras que la mediana de casos entre 2020 y 2024 era de 33.571 personas afectadas, el año 2025 cerró con 55.183 casos acumulados.
-
Incremento récord: Se registró una suba del 71% en casos confirmados respecto a la mediana histórica.
-
Población vulnerable: La infección en embarazadas también creció, pasando de 11.396 a 12.532 casos (un 10% más), lo que enciende las alarmas por el riesgo de transmisión congénita.
-
Varones en riesgo: Las consultas por secreción genital purulenta en hombres aumentaron un 65%, lo que demuestra una mayor circulación de la bacteria Treponema pallidum.
Los expertos del Ministerio de Salud y organismos como AHF Argentina coinciden en que este fenómeno no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores; primero la falta de prevención, el descenso en el uso de métodos de barrera (preservativos) es la causa primaria. En segundo lugar el mito de la inmunidad; el 28% de los casos en varones son reinfecciones. Tal como explica el Dr. Miguel Pedrola (AHF), haber tenido la enfermedad no genera anticuerpos permanentes; una persona puede curarse y volver a contagiarse inmediatamente y por ultimo la alta transmisibilidad, ya que en sus fases iniciales, la sífilis suele presentarse con una llaga indolora (cancro) que puede pasar inadvertida, facilitando el contagio involuntario.

Contraste con otras infecciones
A diferencia de la sífilis, otras ITS mostraron comportamientos estables o incluso descensos. La gonorrea registró una baja del 43% en notificaciones, mientras que las infecciones por Chlamydia y Mycoplasma no presentaron cambios significativos. Esto refuerza la idea de que la sífilis tiene una dinámica de propagación única en el contexto actual argentino.
Sin un tratamiento oportuno basado en penicilina, la sífilis puede avanzar silenciosamente durante años, afectando el corazón, el sistema nervioso, los huesos y la vista. Las autoridades sanitarias enfatizan que el diagnóstico temprano es simple y el tratamiento es efectivo. Sin embargo, el estigma y el acceso desigual a los testeos siguen siendo las principales barreras para frenar esta tendencia ascendente que ya se define como una preocupación de primer orden para la salud pública nacional.
