Santiago del Estero exporta algarroba a Estados Unidos y fortalece su perfil productivo. Conocé el trabajo de la cooperativa Agro Naciente y su vínculo con el empresario Peter Felker, ya afincado en nuestra provincia.
El fruto del algarrobo blanco, abundante en los montes de Santiago del Estero, atraviesa un momento de fuerte revalorización productiva y comercial. Considerada un superalimento por sus propiedades nutricionales y su bajo impacto ambiental, la algarroba santiagueña ya está instalada en el mercado de Estados Unidos, donde se utiliza en panificados y productos saludables, despertando un interés creciente como alternativa al cacao.
Ese proceso tiene como protagonistas a productores locales organizados en cooperativas y al científico estadounidense Peter Felker, quien desde hace años investiga y promueve el uso del Prosopis alba. Felker cuenta actualmente con su propia planta de procesamiento de harina de algarroba en la provincia, bajo la firma Casa de Mesquite, desde donde exporta el producto a su país de origen.

“Peter Felker tiene una planta de procesamiento en Santiago del Estero y el año pasado se procesaron más de 25 mil kilos de vainas de algarroba que se exportaron a Estados Unidos. Allí se utilizan principalmente para panificados y, mediante un tostado especial de la vaina, se obtiene un producto similar al cacao”, explicó Ramón Cuellar, presidente de la Cooperativa Agro Naciente Ltda., en diálogo con La Mañana de Info.
La cooperativa está ubicada en Colonia El Simbolar, a unos 60 kilómetros de la capital santiagueña, en una zona de fuerte tradición agropecuaria. Desde fines de la década del 90, Agronaciente transforma vainas de algarrobo blanco en harina premium destinada a la exportación. Con 27 años de trabajo asociativo, el proyecto combina recuperación de suelos, generación de empleo local y agregado de valor en origen.

“El fruto de la algarroba ha traspasado las fronteras de Santiago del Estero, a tal punto que la harina está instalada en el mercado de Estados Unidos”, destacó Cuellar. Actualmente, la cooperativa cuenta con 800 hectáreas implantadas de algarrobo blanco y ya proveyó más de 40 mil kilos de harina al mercado norteamericano.
Según explicó el productor, la algarroba santiagueña se destaca por ser una harina naturalmente dulce, rica en proteínas y sin necesidad de azúcares refinados. “Es un superalimento que debemos saber aprovechar”, resumió, al tiempo que subrayó su potencial para prevenir enfermedades como la obesidad y la diabetes.

Algarrobina, un expectorante natural
Además de la harina, la algarroba permite la elaboración de algarrobina, un jarabe concentrado natural, sin químicos, utilizado ancestralmente por comunidades originarias. En ese sentido, Cuellar recordó que hace dos años ingenieros provenientes de Bolivia visitaron Santiago del Estero para interiorizarse sobre la producción local y su uso histórico como alimento milenario.
El interés internacional también responde a un contexto global: empresas estadounidenses como Mez Foods están desarrollando productos a base de Prosopis, con sabor a chocolate, como alternativa frente a los problemas ecológicos y financieros que atraviesa la producción de cacao a nivel mundial.

De este modo, la harina de algarroba producida en Santiago del Estero consolida un camino que une ciencia, tradición y desarrollo productivo. El fruto del Prosopis alba, familiar del mezquite —una leguminosa ampliamente utilizada en América del Norte—, se proyecta hoy como una oportunidad estratégica con beneficios nutricionales, ambientales y sociales, capaz de posicionar a la provincia en el mapa de los alimentos del futuro.
