El Gobierno consolida el bloque de gobernadores en apoyo a la reforma laboral

Diego Santilli recibió a Alberto Weretilneck en Casa Rosada. Con el respaldo del mandatario rionegrino, ya son siete los gobernadores que impulsan el proyecto de modernización laboral para las sesiones extraordinarias.

En una jornada marcada por intensas negociaciones políticas y acuerdos energéticos estratégicos, el Gobierno Nacional logró dar un paso decisivo hacia la aprobación de la reforma laboral. El ministro del Interior, Diego Santilli, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezaron un encuentro con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, quien confirmó su adhesión al proyecto de modernización laboral que la Casa Rosada busca tratar en el Congreso durante febrero.

Para Weretilneck, el avance del proyecto es fundamental para “promover el empleo formal” y otorgar previsibilidad al sector productivo. Esta visión es compartida por un grupo de mandatarios que ven en la reforma una herramienta clave para el crecimiento económico. Con esta incorporación, Santilli ya cuenta con el apoyo explícito de siete gobernadores: Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén), Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Sáenz (Salta), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco) y Marcelo Orrego (San Juan).

El factor GNL: Vaca Muerta como motor de consenso

La previa del encuentro político estuvo marcada por la firma de un acuerdo histórico entre Weretilneck y el presidente de YPF, Horacio Marín. Se trata del marco regulatorio para el proyecto “Argentina LNG”, que busca posicionar al país como exportador global de gas natural licuado.

Este acuerdo no solo promete inversiones de largo plazo bajo el esquema del RIGI, sino que también ha generado un bloque de intereses comunes en la Norpatagonia. El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, celebró el avance destacando que “poder exportar GNL brinda un horizonte de progreso a toda la región”.

El respaldo de los gobernadores es la llave que el Gobierno necesita para destrabar el debate en el Congreso. La estrategia oficialista apunta a presentar la reforma laboral no solo como un cambio normativo, sino como un pacto de gobernabilidad que facilite la llegada de inversiones, apoyado en la formación técnico-profesional de las economías regionales.

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