La histórica firma Lácteos Verónica en Santa Fe atraviesa uno de sus momentos más críticos, con sus plantas de Clason y Totoras totalmente paralizadas. Lo que comenzó como un retraso en los pagos se transformó en una crisis productiva que mantiene en vilo a más de un centenar de familias en la zona y amenaza con extenderse a todo el entramado lácteo de la provincia.
Actualmente, el establecimiento no cuenta con materia prima y los operarios se limitan a cumplir horario para custodiar la maquinaria, ante el temor de un vaciamiento o cierre definitivo sin previo aviso.
Un conflicto que escala
La situación en el eje Clason-Totoras es el epicentro de un problema que ya afecta a otras localidades santafesinas. El sindicato ha denunciado que la falta de respuestas es una constante en todas las dependencias de la firma.
La planta paralizada en Clason-Totoras concentraba el trabajo de más de 100 familias, hoy ni siquiera cuenta con materia prima. En Suardi, la situación es muy conflictiva y la planta corre riesgo de cierre, con lo que parte de un total de 700 trabajadores perderían su empleo. Mientras que en Lehman existe una dura crisis operativa en la que también se temen despidos.
Los trabajadores aseguran que están “ sin cobrar desde el inicio de enero y el silencio de la empresa es total”. “No solo peleamos por el sueldo, peleamos por la fuente de trabajo que sostiene a pueblos enteros”, dijo un empleado con 20 años de antigüedad.
El “Efecto Dominó” en la cadena láctea
La parálisis de Verónica no solo golpea a sus empleados directos; el impacto se siente de inmediato en los tambos proveedores de la región. Al cortarse la cadena de pagos y la recepción diaria de leche, los productores primarios se ven obligados a buscar destinos alternativos de urgencia, muchas veces a precios de remate, para no perder su producción.
Mientras que el efecto se siente también en el ecosistema local con una caída drástica de las ventas en Clason y Totoras por la falta de liquidez de los empleados. Los tamberos, por su parte, corren riesgo de quiebra para pequeños productores que dependían exclusivamente de esta firma.
Por lo pronto el Ministerio de Trabajo de Santa Fe tomó intervención en el caso y busca una conciliación que, hasta el momento, la empresa evitó.
Mientras las familias mantienen la vigilia frente a las plantas, la incertidumbre crece. Para la región, Lácteos Verónica no es solo una empresa; es un símbolo de la identidad productiva de la cuenca lechera central. La defensa de estos 700 puestos de trabajo se ha convertido en una causa que une a intendentes, gremios y vecinos.
