Crisis en Irán: más de 6100 muertos por las protestas y crece la tensión militar con EE.UU.

La situación en Irán ha alcanzado niveles críticos tanto en su frente interno como en el geopolítico. Según el último reporte de la organización no gubernamental HRANA, con sede en Estados Unidos, la cifra total de fallecidos desde el inicio de las masivas protestas asciende a 6.126 personas, en un clima de represión que no cede.

El informe de HRANA detalla una realidad estremecedora tras el estallido social que comenzó el pasado 28 de diciembre por la crisis económica y la caída del rial. El desglose de las víctimas fatales incluye: 5.777 manifestantes, 86 menores de 18 años, 214 efectivos de fuerzas gubernamentales y 49 civiles no manifestantes.

Además, se estima que el número de detenidos alcanza los 41.880, mientras que los heridos graves superan los 11.000. La organización denunció una práctica sistemática de las fuerzas de seguridad, quienes retiran a heridos de los hospitales para arrestarlos, lo que motivó una declaración de condena firmada por más de 4.000 médicos.

Por decimoctavo día consecutivo, el acceso a internet permanece bloqueado en todo el país. Asimismo, se han documentado 245 casos de confesiones forzadas transmitidas por medios oficiales, una herramienta utilizada por el régimen para intentar desarticular un movimiento que ya afecta a 200 ciudades en las 31 provincias iraníes.

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En paralelo al conflicto interno, la tensión internacional ha escalado tras el ingreso del portaaviones USS Abraham Lincoln a aguas de Oriente Medio. Desde la Base Khatam al Anbiya (comando central unificado de las Fuerzas Armadas iraníes), advirtieron que la presencia de buques estadounidenses no funcionará como factor disuasorio. “La acumulación de fuerzas en la zona aumentará su vulnerabilidad y los convertirá en objetivos al alcance”, indicó una fuente militar iraní a través de la televisión estatal.

Irán señaló que cualquier intento de una “operación rápida y limpia” contra su territorio sería fruto de una “estimación incorrecta” de sus capacidades defensivas. Si bien el comando central afirmó que la República Islámica no iniciará una guerra, subrayó que no permitirá ninguna amenaza contra su seguridad nacional.

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