Incendios en Chubut: se reactivan focos en Los Alerces y gobernadores patagónicos reclaman Ley de Emergencia Ígnea

La provincia de Chubut atraviesa una de las crisis ígneas más graves de su historia. En un contexto marcado por el año más seco de la última década, los incendios forestales fuera de control ya han arrasado con más de 40.000 hectáreas, afectando gravemente la biodiversidad y amenazando zonas pobladas en la región cordillerana.

La situación se tornó crítica en las últimas horas debido a la inestabilidad climática. Los cambios en la intensidad y dirección del viento reactivaron focos que se creían próximos al control, especialmente en la zona de Cholila.

Laura Mirantes, vocera del Comité de Operaciones de Emergencia (COE), advirtió que los frentes en Puerto Patriada, Villa Lago Rivadavia y el Parque Nacional Los Alerces permanecen activos. Lo más alarmante es que, por la orientación de las ráfagas, el fuego se dirige ahora hacia la ciudad de Esquel, lo que obliga a un monitoreo “minuto a minuto”.

Un operativo nacional y una intervención histórica

En el terreno trabajan alrededor de 500 personas, incluyendo más de 270 brigadistas de diversos puntos del país, bomberos voluntarios y personal de apoyo. Sin embargo, los recursos parecen insuficientes ante la magnitud del desastre.

Por primera vez en la historia, la Administración de Parques Nacionales (APN) dispuso la intervención inmediata del Parque Nacional Los Alerces. Un Comité de Intervención asumió la totalidad de las funciones del parque tras una denuncia penal por presunta negligencia en la contención de la emergencia.

Mientras los vecinos autoconvocados de Cholila exigen una “presencia efectiva del Estado” y recursos urgentes, el conflicto escaló al plano político nacional:

  • Ley de Emergencia Ígnea: Los gobernadores patagónicos renovaron el pedido al Gobierno nacional para sancionar una ley que garantice financiamiento sostenido, equipamiento y una coordinación federal más eficaz.

  • Advertencia climática: Especialistas señalan que los bajos niveles de humedad y las altas temperaturas actuales podrían ser la “nueva normalidad” de los próximos veranos, exigiendo políticas estructurales de largo plazo.

El impacto ambiental es, por ahora, incalculable, afectando bosques milenarios de alerces y el ecosistema de la cuenca de los lagos, en lo que ya se considera un desastre ecológico irreversible para la región.

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