A un año del crimen de Estela Argañaraz de Cruz, ocurrido en la localidad de Brea Pozo, su hija menor, Karina Cruz, habló en exclusiva con Info del Estero y volvió a reclamar justicia por un hecho que, pese al tiempo transcurrido, continúa impune y rodeado de serias irregularidades en la investigación.
Estela tenía 60 años, era madre de cinco hijos y vivía sola en la casa de toda su vida. El domingo 26 de enero del 2025, cerca del mediodía, fue hallada sin vida en su habitación por su nieto Lucas, que en ese momento tenía 17 años. De inmediato se dio aviso a las autoridades, aunque las intensas lluvias y el estado de los caminos rurales impidieron el ingreso de una ambulancia al lugar.
Según relató Karina Cruz, el primer informe forense indicó que la muerte se habría producido por un paro cardiorrespiratorio con causas a investigar, versión que sostuvo la causa durante varios meses. Sin embargo, recién en julio, la Fiscalía informó a la familia que la autopsia revelaba signos de extrema violencia, entre ellos múltiples fracturas en costillas, golpes en el rostro, la cabeza y otras partes del cuerpo, confirmando que se trató de una muerte violenta.
“La información nunca fue clara ni oportuna. Durante meses creímos una cosa y después nos dijeron otra completamente distinta”, expresó la hija de la víctima, quien actualmente reside en la provincia de Chubut, al igual que varios de sus hermanos.
Uno de los puntos más graves señalados por la familia es que la escena no fue preservada adecuadamente. Vecinos y familiares ingresaron al domicilio antes de que se realizaran las pericias correspondientes, lo que derivó en la contaminación del lugar y obligó a realizar decenas de pruebas de ADN a más de 38 personas. Esos estudios aún continúan siendo analizados en laboratorios de distintas provincias.
Otro dato relevante que surge del expediente es que en el informe forense se detectó sangre que no coincide con el ADN de Estela, lo que refuerza la hipótesis de la presencia de un agresor y de que la mujer intentó defenderse. No obstante, hasta el momento no hay sospechosos ni detenidos. Karina también resaltó que robaron el celular de su madre, el cual nunca apareció, pero no robaron dinero que habia en una cartera que estaba a mano.
Karina Cruz remarcó que su madre no tenía conflictos personales, deudas ni relaciones que pudieran explicar el ataque, y que el hecho causó una profunda conmoción en una comunidad históricamente tranquila. “Lo más doloroso es no saber quién fue, ni por qué. Que alguien haya entrado a su casa y cometido este crimen, y que un año después no tengamos respuestas”, sostuvo.
En la causa intervienen las fiscales Silvina Paz y Luna Jaime, mientras la familia continúa reclamando avances concretos y respuestas claras. “No buscamos venganza, buscamos verdad y justicia. Por la memoria de mi mamá y por todos nosotros. Queremos una condena ejemplar y que no vuelva a pasar algo asi”, concluyó Karina.
