La primera semifinal del Australian Open 2026 entre Carlos Alcaraz y Alexander Zverev estuvo marcada por la polémica y la tensión. El número uno del mundo sufrió problemas físicos en su pierna derecha durante el tercer set, lo que provocó que solicitara atención médica en pista. Esta decisión desató la furia del alemán, tercero del ranking ATP, quien cuestionó la actuación de los jueces y dejó entrever un trato preferencial hacia Alcaraz y Jannik Sinner, actual número dos del mundo.
El partido, que se disputó en la pista central de Melbourne, comenzó con dominio de Alcaraz, quien se llevó las dos primeras mangas por 6-4 y 7-6(5). Sin embargo, la aparición de calambres y malestar estomacal complicó su desempeño y provocó que solicitara asistencia médica mientras el marcador del tercer set señalaba 5-4 a su favor.
Zverev, visiblemente alterado, expresó su enojo frente al juez de silla:“¡Esto es una mierda! ¡Está con calambres! ¡No puedes permitir esto!”
y agregó:“Siempre están protegiendo a estos dos”, refiriéndose a Alcaraz y Sinner.
En conferencia de prensa, el alemán intentó bajar la tensión:“Estaba acalambrado, no puede pedir tiempo médico. Pero qué puedo hacer, no es mi decisión. Dije que fue una mierda, pero fue eso hace como 17 horas. Ya no me acuerdo. Ha sido una de las mejores batallas en Australia, no tiene que ser el tópico lo que dije”.
Tras la reanudación, Alcaraz continuó con dificultades físicas, incluso llegando a vomitar en la pista, pero logró mantener un nivel competitivo que le permitió llevarse el duelo en cinco sets por 6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5. Con esta victoria, el murciano se clasificó a su primera final en el Abierto de Australia, donde enfrentará al ganador del duelo entre Novak Djokovic y Jannik Sinner.
Alcaraz valoró el apoyo del público durante la maratónica semifinal:“La gente hoy ha estado muy bien. No tengo palabras para agradecer el apoyo y cariño de la gente. Parte de la remontada es de ellos”.
El episodio volvió a poner sobre la mesa la dificultad de aplicar el reglamento en situaciones límite y la presión que enfrentan los tenistas de élite en instancias decisivas de un Grand Slam.
