El municipio de la ciudad de Beltrán se vio convulsionado ayer por la irrupción de la exintendenta interventora, CPN Myriam Padilla Ramírez, quien reclamaba un dispenser de su propiedad. Según los trabajadores, la mujer ingresó sin ser autorizada y con gran prepotencia a las oficinas a exigir que la atiendan de inmediato.
La situación fue grababa, tanto por la exfuncionaria, como por los empleados que le pedían que se retirara del lugar esperara “como cualquier otro ciudadano”. La tensión fue escalando en medio de una acalorada discusión de la cual una de las trabajadoras salió con una “crisis de nervios”.
Ramírez entró a la oficina con su celular en mano y apuntando a todos los que allí se encontraban. Aseguró que una de las empleadas la había dejado entrar, aunque el resto de los presentes no coincidieron con su relato. “He golpeado para que me atiendan y ahora he pasado”, se la escucha decir a la contadora.
Seguidamente, le consultan si tenía una cita previa, a lo que ella responde pidiendo nombre y apellido del empleado que hizo la pregunta y le reprocha que la mire “desde arriba”. “Estamos todos al mismo nivel”, sostuvo y comunicó que quería retirar el dispenser que había dejado en el Obrador. Ante esto, los trabajadores solicitaron un documento que acredite su propiedad sobre el elemento requerido.
La contadora se mostró indignada: “Me están pidiendo una factura del algo que es mío, pero sí lo voy a traer”. Ante el pedido de un empleado de que mantuviera las formas, comenzó a vociferar: “te voy a levantar lo que quiera (…) lo que hubiera correspondido es que si vos en la Municipalidad tienes algo que no es tuyo…”
En ese momento, otra empleada preguntó por qué no se había llevado el dispenser, a lo que la mujer respondió que no tuvo tiempo. Además señaló que grabó el momento en que le cerraron la puerta “en la cara”. La discusión continuó entre reproches cruzados hasta que finalmente, los municipales decidieron dar intervención a efectivos policiales de la Comisaría N° 46.
Los oficiales arribaron al Municipio y labraron un acta sobre lo ocurrido, para dejar constancia formal. Luego de que el hecho llegara a conocimiento del intendente, este radicó una denuncia a los fines de proteger a los empleados municipales. Es esta, se sumarían nuevas denuncias por parte de los empleados que procuran “medidas de protección”, ya que aseguran, fueron “amenazados e intimidados” respecto a la continuidad de su trabajo.
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