La salida de las restricciones cambiarias sacó a relucir una realidad cultural y económica de años: el apego de los argentinos con el dólar. De acuerdo al último informe de la Evolución del Mercado de Cambios del BCRA, desde que se flexibilizó el acceso a las divisas, el sector privado volcó más de US$ 26.392 millones a la compra de billetes en el mercado formal.
Este proceso de dolarización, lejos de ser lineal, se vio fuertemente influenciado por el calendario electoral de 2025, alcanzando picos de demanda que pusieron a prueba la liquidez del sistema.
El comportamiento de los ahorristas durante el último año confirmó que la incertidumbre política sigue siendo el principal motor del mercado de cambios. El pico máximo de compras se registró en septiembre, justo antes de los comicios legislativos.
Diciembre cerró con un complejo equilibrio. Mientras que el agro aportó divisas frescas, la demanda minorista y el déficit en servicios inclinaron la balanza hacia un saldo negativo en la cuenta corriente.
Ingresos: El complejo oleaginoso-cerealero aportó US$ 1.139 millones netos.
Egresos por Turismo: El déficit de servicios fue de US$ 771 millones, impulsado por viajes y consumos con tarjeta.
Un dato clave: El BCRA subrayó que el 70% de los gastos en el exterior se cancelaron con dólares propios de los usuarios, lo que evitó una presión mayor sobre las reservas internacionales.
El dato agregado: Si se suman las transferencias de divisas al exterior sin fines específicos, la salida de capitales del sector privado no financiero asciende a un total de US$ 32.870 millones desde la apertura del mercado.
Deuda comercial y perspectivas
A pesar del déficit de cuenta corriente de US$ 1.565 millones en diciembre, el Banco Central destacó una señal positiva en el frente corporativo: se logró reducir el stock de deuda comercial por anticipos y prefinanciaciones en aproximadamente US$ 1.500 millones.
Este desendeudamiento de las empresas, sumado a la estabilización de la demanda tras el pico electoral, sugiere que el mercado busca un nuevo punto de equilibrio, aunque la propensión al ahorro en moneda dura sigue siendo el “deporte nacional” por excelencia.
