El avance de las aguas del Saladillo del Rosario ha puesto en jaque a diversas poblaciones rurales del departamento Salavina. En una crecida que no se registraba hace años, el río pasó de ser una bendición esperada para los campos secos a convertirse en una amenaza para las viviendas de la zona ribereña.
El comisionado municipal, Jorge Marino, brindó un informe detallado sobre la situación actual, confirmando que el impacto más severo se siente en los parajes El Candelarios (con 8 familias evacuadas) y Sabagasta (con 5 familias evacuadas). También se reportan graves inconvenientes en Tala Yacu y Yaku Hurmana, donde el agua cubrió caminos y afectó hogares.
A pesar de llevar poco más de un mes al frente de la comuna y de no contar con maquinaria pesada, el equipo municipal realizó tareas críticas de defensa. “Estamos trabajando a pulmón, reforzando bordos con herramientas básicas ante la falta de tractores o camiones”, explicó Marino.
El comisionado agradeció el respaldo constante de Defensa Civil, del gobernador Elias Suarez y del senador Gerardo Zamora, quienes coordinan la asistencia para los afectados.

Un punto crítico en el operativo es la dificultad para evacuar a los pobladores. Marino señaló que muchas familias se resisten a abandonar sus hogares por temor a perder sus pertenencias y sus animales, el principal sustento de la zona.
Sin embargo, las últimas horas trajeron una luz de esperanza: aguas arriba se redujo a la mitad la liberación de agua, lo que comenzó a dar un respiro a las comunidades y el equipo municipal permanece en estado de vigilancia permanente ante cualquier cambio en el comportamiento del río.
Las familias están siendo asistidas con colchones y alimentos, pero el comisionado aclaró que “toda ayuda solidaria será bienvenida”. Marino advirtió que el mayor reto llegará cuando el agua se retire. Los caminos rurales han quedado severamente dañados, y su reparación será vital para que los parajes recuperen la conectividad.
