El estado de salud de Jair Bolsonaro “ha empeorado en los últimos días”, con nuevos episodios de vómitos y crisis de hipo “acentuadas”, alertaron los abogados del expresidente, preso por tramar un golpe de estado.
La defensa del líder ultraderechista calificó ante la Corte Suprema de Brasil, de “frágil” su cuadro de salud y, en este sentido, solicitó al alto tribunal que notifique a la Policía Federal para que presente con “la máxima urgencia” el informe de la pericia médica realizada el pasado 20 de enero.
Los representantes legales del exgobernante de Brasil (2019-2022) consideran que ese reporte es esencial para justificar la petición de prisión domiciliaria por razones “humanitarias”.
Desde la condena, Bolsonaro empeoró notablemente su salud
Bolsonaro fue condenado el pasado 11 de septiembre a 27 años de cárcel por “liderar” una trama golpista integrada por militares y antiguos ministros, tras perder las elecciones de 2022 frente al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
El capitán retirado del Ejército empezó a cumplir la condena a finales de noviembre, primero en una sala especial de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia y, después, en un complejo penitenciario de la capital brasileña.
Desde entonces, sus abogados han solicitado sin éxito al juez Alexandre de Moraes, relator del caso en el Supremo, que le conceda el régimen de prisión domiciliaria.
En este contexto, insistieron en “el estado de salud debilitado” del dirigente del Partido Liberal (PL), quien, “incluso, presentó un empeoramiento en los últimos días, con la aparición de episodios de vómitos y crisis de hipo acentuadas”.
Bolsonaro, quien cumple condena desde noviembre, estuvo ingresado en un hospital de Brasilia en la última semana de 2025 para someterse a cuatro intervenciones quirúrgicas.
La primera fue para corregir una hernia inguinal bilateral y las otras tres estuvieron destinadas a bloquear de forma parcial los nervios del diafragma con el fin de paliar esas recurrentes crisis de hipo.
Bolsonaro, de 70 años, sufre desde hace meses episodios de mareos, hipo y vómitos, trastornos que él y su entorno atribuyen a la puñalada que sufrió durante un acto de la campaña electoral de 2018.
