Campo Gallo: se conformó “Patitas Contentas”, un grupo organizado para combatir el abandono animal

En la ciudad de Campo Gallo se creó Patitas Contentas, un grupo solidario y organizado que trabaja contra el abandono animal y promueve la tenencia responsable.

La iniciativa surgió por propuesta de una joven junto a un grupo de mujeres que realizan clases aeróbicas, a las que luego se sumaron vecinos y vecinas comprometidos con el cuidado y la defensa de los animales en situación de vulnerabilidad.

El grupo se conformó y actúa en la ciudad de Campo Gallo, donde el abandono de animales en la vía pública se ha convertido en una problemática creciente.

Patitas Contentas nace recientemente como respuesta a la preocupación social por la cantidad de animales abandonados en la calle y ante la necesidad urgente de generar conciencia sobre la responsabilidad que implica adoptar una mascota.

Desde el grupo realizan tareas de rescate, asistencia básica y acompañamiento de animales abandonados. Además, recordaron que el abandono es un delito contemplado en la Ley Nacional N.° 14.346 de Protección Animal, que prevé penas de 15 días a un año de prisión por actos de maltrato o crueldad, entre los que se incluye el abandono.

En ese sentido, informaron que están elaborando un proyecto para presentar ante la Municipalidad de Campo Gallo, con el objetivo de solicitar apoyo y avanzar en un convenio de castración de perritas, entendiendo que esta práctica es una herramienta clave para prevenir la sobrepoblación animal y reducir el abandono.

Asimismo, indicaron que cuentan con un grupo de WhatsApp denominado “Patitas Contentas”, donde se organizan acciones solidarias, se difunden avisos sobre animales en situación de calle y se coordina la ayuda entre vecinos.

Finalmente, realizaron un llamado a la comunidad a no mirar para otro lado y a involucrarse, recordando que un gesto simple como ofrecer agua, comida, avisar o brindar tránsito puede salvar una vida.

“El abandono tiene consecuencias legales y también morales”, expresaron, y remarcaron una consigna clara: si no se puede cuidar, no se debe adoptar.

 

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