Crisis terminal en Lácteos Verónica: sin producción, sin salarios y con deudas millonarias

Lácteos Verónica atraviesa una de las crisis más profundas de su historia y se encuentra al borde del cierre total. Durante febrero, la empresa mantiene completamente paralizadas sus plantas ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi, en la provincia de Santa Fe, sin actividad productiva, sin pago de salarios y con una abultada deuda financiera que crece día a día.

Desde hace más de diez días, la compañía no realiza transferencias a sus trabajadores, quienes ya acumulan varias semanas de sueldos impagos. A pesar de ello, gran parte del personal continúa asistiendo a las plantas, aun cuando no hay materia prima disponible para retomar la elaboración de productos lácteos.

La situación operativa es crítica: Lácteos Verónica dejó de pagar servicios esenciales como electricidad y agua, interrumpió la producción propia y también suspendió por completo la elaboración “a fasón” para terceras marcas. El flujo de leche se cortó debido a los reiterados incumplimientos con los productores, lo que terminó de paralizar la actividad.

En este contexto, se espera que  una parte importante de los aproximadamente 700 empleados de la firma se movilice hacia la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de las protestas contra la reforma laboral, para reclamar una solución urgente al conflicto.

Además del frente laboral, la empresa enfrenta un cuadro financiero alarmante. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Lácteos Verónica registra 3.877 cheques rechazados por falta de fondos, con una deuda acumulada cercana a los 13.600 millones de pesos. A esto se suman compromisos impagos con entidades financieras como Catalinas, Credibel y Trend Capital, además de bancos como Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro.

También existen denuncias sobre el abandono de obligaciones impositivas y versiones de desorden interno en la conducción de la compañía. En los últimos días, incluso, se alertó sobre intentos de retiro de maquinaria de una de las plantas, aunque se aclaró luego que se trataba de un equipo que ya no figuraba en el inventario de la firma desde hacía casi un año. Estos episodios profundizaron el malestar y la desconfianza entre los trabajadores.

Ante el temor de un posible vaciamiento, el personal inició la ocupación de las plantas a mediados del mes pasado. Los empleados advierten que el escenario más temido es una quiebra inminente, que dejaría sin empleo a unas 700 personas.

La crisis también golpea de lleno a los proveedores. Alrededor de 150 productores lecheros santafesinos se organizaron para reclamar el pago de la leche entregada y nunca cobrada. Solo con ese grupo, la deuda de Lácteos Verónica rondaría los 60 millones de dólares.

Mientras tanto, no hay definiciones concretas sobre una eventual venta de la empresa o de sus activos. En las últimas semanas volvió a mencionarse como posible interesada la multinacional francesa Savencia, uno de los principales jugadores del sector lácteo en la Argentina, propietaria de marcas como Milkaut, Santa Rosa, Ilolay, Adler y Bavaria. Sin embargo, hasta el momento no se registraron avances formales en ese sentido.

La parálisis productiva, el conflicto laboral y la pesada carga financiera colocan a Lácteos Verónica en una situación límite, con un futuro cada vez más incierto.

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