En una entrevista en Info Stream, la Dra. Patricia García brindó una completa guía para el cuidado de la salud bucal infantil y remarcó que la prevención comienza incluso antes del nacimiento. “La alimentación de la madre tiene mucho que ver”, explicó, al señalar la importancia del ácido fólico en el desarrollo de los dientes y los maxilares, y su rol en la prevención de alteraciones como el labio leporino o problemas en la formación dentaria.
La especialista recomendó que la primera consulta odontológica se realice cuando aparece el primer diente. “No esperen a que haya dolor o una urgencia”, insistió. Ese primer acercamiento permite orientar a los padres sobre higiene, tipo de pasta dental, frecuencia de cepillado y hábitos saludables. En bebés se aconseja cepillar dos veces al día; en niños más grandes, tres, siendo fundamental la higiene nocturna. “Hay que hacerlo con amor, con paciencia, con empatía. Podemos usar canciones y juegos. El papá y la mamá son los primeros promotores del hábito”, destacó.
Sobre la alimentación, fue contundente: la OMS recomienda evitar el azúcar hasta los dos años, aunque reconoció que su consumo se vuelve habitual cuando el niño inicia su vida social. “La caries es la enfermedad que más afecta a los chicos y está relacionada con el exceso de azúcar y la falta de cepillado”, advirtió. Sugirió reducir golosinas, evitar galletas rellenas y limitar la frecuencia diaria de alimentos azucarados. También recordó que los dientes de leche “son importantísimos”, ya que conservan el espacio para los definitivos, influyen en la fonética y en la estética, y su pérdida prematura puede derivar en infecciones graves.
En cuanto al uso del chupete, explicó que lo ideal es evitarlo, aunque si se utiliza debe hacerse con asesoramiento profesional para minimizar el impacto en el paladar y la estructura facial. También derribó mitos, como que “las encías se levantan por cepillarse mucho”: cada etapa requiere una técnica adecuada. Para aliviar la salida de los dientes, recomendó mordillos fríos o incluso pequeños cubos de leche materna congelada. Y aclaró que cuando hay dolor por caries, la anestesia es una herramienta válida: “Prefiero anestesiar y trabajar con el niño relajado, siempre empezando por lo menos invasivo”.
Finalmente, la odontóloga hizo hincapié en la inclusión y el acompañamiento respetuoso, especialmente en niños con discapacidad o con autismo. “El primer objetivo es que me abran la boca y pierdan el miedo. Si logramos prevención, evitamos tratamientos invasivos”, señaló. La recomendación final fue clara: controles cada seis meses y un gesto simple que puede hacer la diferencia: “Levanten el labio y miren los dientes de sus hijos. La boca sana es parte de la salud general”.
