En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero por una decisión de la ONU adoptada en 2015, la doctora en Química Vanina Paz Zanini —científica santiagueña oriunda de Beltrán— pasó por La Mañana de Info y reflexionó sobre el rol de las mujeres en el sistema científico y los desafíos actuales del sector. “La fecha surge para promover la participación porque históricamente estábamos diezmadas, subrepresentadas”, explicó.
A nivel global, las mujeres representan apenas un tercio de la población dedicada a la investigación científica. Sin embargo, en Argentina el panorama es diferente: “Estamos entre el 53 y el 55% de la población de investigadores”, destacó Zanini, subrayando que el país logró revertir esa brecha, aunque todavía persisten desafíos estructurales.
Zanini integra el Inbionatec, el primer instituto del Conicet en Santiago del Estero, que depende del organismo nacional y de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE). Allí dirige el grupo de Diseño y Desarrollo de Sensores y Biosensores Electroquímicos, dentro del Instituto de Bionanotecnología del NOA, encabezado por el doctor Claudio Borsarelli. “Trabajamos con nanomateriales, materiales extremadamente pequeños. Imaginen dividir un metro en mil millones de partes. A esa escala manipulamos moléculas, ADN o usamos bacterias como fábricas de compuestos”, detalló.
El equipo desarrolla dispositivos capaces de detectar contaminantes en el agua, el aire, alimentos y productos farmacéuticos. “Tomamos un electrodo, provocamos reacciones e inmovilizamos moléculas para que puedan reconocer compuestos específicos. Es como trabajar sobre la superficie de una lapicera, pero allí ocurre toda una ingeniería química a escala diminuta”, graficó. Actualmente, el grupo tiene cuatro tesis doctorales en marcha, entre ellas proyectos para censar arsénico y restos de vinaza en el agua, compuestos vinculados a la contaminación y a fenómenos como la mortandad de peces. “El arsénico es natural y siempre estará, pero la clave es detectarlo en territorio para poder sanear”, remarcó.
Durante la entrevista, la científica también expresó su preocupación por el financiamiento del sistema científico. Señaló que la inversión en Conicet representa apenas el 0,16% del PBI y cuestionó el bajo monto de las becas estudiantiles. “Hipotecar nuestro futuro en formación implica depender de tecnologías del exterior. La clave es el desarrollo local, en territorio”, sostuvo.
Además, defendió el valor de la educación pública y de calidad que brinda la UNSE, con proyectos de extensión que vinculan el aula con la realidad. Sobre la inteligencia artificial, concluyó: “Nos ayuda muchísimo, pero no piensa cosas nuevas. Trabaja sobre lo ya desarrollado; no reemplaza la creatividad ni la investigación científica”.
