El 13 de febrero no pasa desapercibido en el calendario. A pocas horas de San Valentín, la fecha reúne celebraciones muy distintas: por un lado, el Día del Soltero, que reivindica la vida sin pareja; y por otro, el llamado Día Mundial del Infiel o Día Mundial del Amante, una jornada tan curiosa como controversial.
En el caso del denominado “Día del Amante”, su origen se remonta a Estados Unidos, donde se popularizó como Mistress Day, impulsado por un portal de citas dirigido a personas que ya estaban en pareja. La idea era ofrecer una excusa para que quienes mantienen relaciones paralelas tuvieran su propio espacio de celebración, en la víspera del Día de los Enamorados.
Según distintas encuestas y estudios difundidos por sitios especializados en vínculos y relaciones, los días cercanos al 14 de febrero suelen registrar un aumento en interacciones extramatrimoniales. Entre los “rituales” más mencionados aparecen regalos como lencería o juguetes para adultos y encuentros en hoteles, muchas veces con la discreción como regla principal.
En paralelo, el Día del Soltero también gana protagonismo como una fecha para celebrar la autonomía, la independencia emocional y el amor propio. En redes sociales, cada vez más personas reivindican la soltería como una elección y no como una situación transitoria.
Especialistas en vínculos señalan que las razones detrás de la infidelidad suelen estar asociadas a inseguridades personales, insatisfacción emocional, búsqueda de validación o conflictos no resueltos en la pareja. Otros factores mencionados incluyen el desgaste de la rutina o la falta de comunicación.
Así, el 13 de febrero se convirtió en una fecha con múltiples lecturas: mientras algunos celebran la libertad de no tener compromisos, otros protagonizan historias que contrastan con el espíritu romántico que domina el mes. Lo cierto es que, más allá de las etiquetas, el día invita a reflexionar sobre los vínculos, los acuerdos y la honestidad en las relaciones.
