Colapso en Cuba: cancelan el Festival del Habano ante una crisis energética sin precedentes
AME3122. LA HABANA (CUBA), 24/02/2025.- Personas asisten a la feria comercial del XXV Festival del Habano, este lunes en el Palacio de Convenciones de La Habana (Cuba). Para esta edición de la Feria se espera un total de 3.300 participantes de 110 países así como 90 expositores de más de 10 nacionalidades distintas. EFE/Ernesto Mastrascusa

En un síntoma inequívoco del descalabro económico y energético que atraviesa la isla, el comité organizador del Festival del Habano anunció este sábado la cancelación de su 26ª edición, prevista originalmente del 24 al 27 de febrero. La decisión, comunicada vía correo electrónico a los participantes, no especifica una nueva fecha, dejando en el aire uno de los ingresos de divisas más críticos para el gobierno cubano.

Un golpe millonario a las arcas estatales

El Festival del Habano no es solo una cita para aficionados al tabaco premium; es un motor financiero estratégico. Solo en 2025, la subasta de puros y humidores de lujo recaudó 16 millones de euros, fondos que el régimen asegura destinar al sistema de salud.

El sector tabacalero generó ingresos por 827 millones de dólares en 2024, consolidándose como un pilar de supervivencia en medio de la peor crisis económica en tres décadas. Sin embargo, ni siquiera la importancia de este “producto estrella” pudo blindar al evento frente a la realidad energética. La semana pasada, Cuba implementó un paquete de austeridad para priorizar servicios básicos, afectando incluso a sectores productivos clave. Además una treintena de hoteles han cerrado sus puertas para ahorrar energía, mientras aerolíneas de Canadá y Rusia suspendieron vuelos por falta de combustible para el reabastecimiento.

Apagones en el 56% del territorio

El anuncio de la cancelación coincide con un panorama desolador informado por la estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE). Para la jornada de hoy, se estima que el 56% del país quedará a oscuras de forma simultánea durante las horas de mayor consumo.

La crisis tiene raíces profundas y multicausales, el endurecimiento de restricciones de EE. UU. y la interrupción del flujo de crudo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro han dejado a la isla sin su principal suministro, una infraestructura obsoleta, seis de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio por averías o falta de mantenimiento y la desinversión crónica, expertos independientes señalan que se necesitarían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear un sistema eléctrico que sufre décadas de desatención estatal.

Mientras el Gobierno cubano denuncia una “asfixia energética” por parte de Washington, la realidad en las calles muestra un país paralizado. La suspensión del Festival del Habano es, quizás, la señal más clara de que el régimen ya no puede garantizar la logística básica ni siquiera para sus eventos internacionales más lucrativos.

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