Ariel Lijo y la justicia que no llega

*Por Juan Manuel Aragón, editor en jefe del blog Ramírez de Velasco®

Informes preparados por organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, analizaron el desempeño de Ariel Lijo tras su postulación a la Corte Suprema.
Según los datos recopilados del Centro de Información Judicial y auditorías del Consejo de la Magistratura, el balance del juzgado de Lijo en causas de corrupción muestra que tramitó 89 expedientes en sus 20 años como titular del Juzgado Federal 4, pero solamente 14 causas llegaron a la etapa de juicio oral.

En el en 2024 el Poder Ejecutivo envió el pliego de este juez al Senado para cubrir una de las vacantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El nombramiento abrió un intenso debate público y político, centrado en su desempeño como juez federal en Comodoro Py, el ritmo de tramitación de causas de corrupción y el perfil que debería tener un magistrado en la cúspide del Poder Judicial. La proporción de causas resueltas es de apenas el 15,7 por ciento, que lo convierte en uno de los jueces de Comodoro Py con la tasa más baja de elevaciones a juicio.
El problema no es solo la baja cantidad de juicios, sino el tiempo que los expedientes permanecen en la etapa de investigación (instrucción). Unas 26 causas siguen en la etapa de instrucción. Y de esas causas, la mitad lleva más de 10 años sin resolución.
En su juzgado hay expedientes que han superado los 20 y hasta 25 años sin llegar a juicio (como el caso de la Obra Social del Ministerio de Economía o el caso Siemens).

Para ponerlo en perspectiva, los informes señalan que Lijo es el juez que menos casos de corrupción ha recibido en comparación con sus pares de Comodoro Py (como Casanello o Ercolini), y aun así presenta los mayores índices de demora.
Como dato relevante, durante su audiencia en el Senado en el 2024, Lijo se defendió argumentando que las demoras suelen deberse a la complejidad de las pruebas transnacionales y a que el sistema de justicia federal tiene cuellos de botella estructurales.
Entre los expedientes más notorios y con más antigüedad, se menciona el caso Siemens, que trata sobre irregularidades en licitaciones durante el gobierno de Carlos Menem: abierto hace más de 26 años, es uno de los que más tiempo lleva sin avanzar a juicio oral pleno.
El de la Obra Social del Ministerio de Economía por administración infiel vinculada a Edmundo Ruckauf, primo de Carlos Ruckauf, vicepresidente de Menem, tiene más de 25 años en instrucción.
También permanece sin resolución en Comodoro Py, la causa por vaciamiento y expropiación de YPF, abierta entre el 2006 y el 2008. Hubo imputaciones que en distintos momentos llegaron a Amado Boudou, Julio De Vido, Axel Kicillof, Carlos Zannini, Roberto Baratta. Se reactivó parcialmente en 2025 con pedidos de medidas de prueba.
Y la causa del Correo Argentino, por una deuda y un acuerdo presuntamente perjudicial para el Estado bajo el gobierno de Mauricio Macri, con imputaciones que involucran a funcionarios de su gobierno y al grupo empresario de la familia Macri.
También hay expedientes tramitándose contra exfuncionarios del menemismo, del kirchnerismo y empresarios como el juicio de malversación contra Boudou en tramos conexos, irregularidades en obra social del Poder Judicial, y otros expedientes de larga data.

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