Nuevos y escandalosos detalles han surgido en torno a la detención de Julio Cornelio Guerra Torres, el pintor de 41 años acusado de atropellar, matar y abandonar a Eugenia Carril, la estudiante de 18 años que regresaba de cursar en la Universidad de La Plata. Según revelaron fuentes de la investigación, el implicado mostró una conducta de total indiferencia tras el siniestro: pocas horas después de la tragedia, se presentó en una vivienda de Parque Sicardi para iniciar una obra de pintura como si nada hubiera ocurrido.
La empleadora del lugar relató a las autoridades que Torres llegó el sábado por la mañana acompañado de dos obreros y le solicitó un pago adelantado de un millón de pesos para avanzar con las tareas. Tras hacerse con el dinero, el hombre permaneció prófugo durante más de 24 horas. La presión social y los constantes allanamientos realizados por la Policía Bonaerense en domicilios de sus allegados terminaron cercando al acusado, quien finalmente se entregó en la sede de la DDI La Plata el domingo por la mañana.
El vehículo involucrado, una Chevrolet Meriva que fue hallada estacionada en la zona de 5 y 57, se encuentra radicado en la provincia de Chubut y cuenta con un extenso registro de infracciones de tránsito previas. Este dato complica aún más la situación de Torres, ya que la Justicia busca determinar si existía un patrón de negligencia al volante por parte del conductor de nacionalidad peruana.
El fiscal Fernando Padovan, a cargo de la UFI N° 12, procederá a indagar al detenido este lunes bajo los cargos de “Homicidio culposo agravado por la conducción automotor y por haber abandonado a la víctima a su suerte sin prestar auxilio”. El caso ha generado una profunda indignación no solo en La Plata sino en todo el país, poniendo nuevamente en el centro del debate la necesidad de penas más severas para quienes se dan a la fuga tras provocar un siniestro vial fatal.
