Un clima de fuerte contenido político se vivió en la última jornada de la Fiesta Nacional de la Chaya, en La Rioja, cuando el músico Ramiro González lanzó duras críticas contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se encontraba presente en el predio. El episodio se suma a una serie de manifestaciones de artistas en festivales populares del país, marcando un momento de alta tensión frente al público y las autoridades provinciales, entre ellas el gobernador Ricardo Quintela.
Durante su presentación, González calificó a la funcionaria nacional de “negacionista” y reivindicó la memoria de las víctimas de la última dictadura militar en una provincia que, según sus palabras, está profundamente signada por ese período histórico. “En momentos va a aparecer por aquí Victoria Villarruel con el negacionismo, en una provincia con 50 desaparecidos”, expresó el artista antes de dedicar una canción a la memoria de los afectados por el terrorismo de Estado y mencionar específicamente la figura del obispo Enrique Angelelli.
El músico, conocido en sus redes como “ramitodealbahaca”, reforzó su postura con una fuerte declaración de identidad política al afirmar que se encontraba en una “provincia montonera y peronista”, vinculando el sentir popular de la región con la resistencia histórica. Mientras tanto, en sectores del público, se vio a la vicepresidenta participar de los ritos tradicionales de la festividad, como el uso de la harina y la albahaca, tras haber cumplido una agenda oficial que incluyó una foto institucional con el mandatario riojano.
Este cruce en la Chaya no es un hecho aislado en la temporada de festivales de este 2026. Se suma a recientes episodios ocurridos en Cosquín, con Luciana Jury, y en la Fiesta Nacional del Mate en Entre Ríos, donde el malestar político también se hizo presente desde el escenario. El hecho vuelve a poner en debate el rol de los festivales populares como espacios de expresión política en un contexto de fuerte polarización nacional.
