El mundo del espectáculo despide hoy a un gigante. Robert Duvall, el actor que personificó la esencia humana con una intensidad calmada pero feroz, falleció este domingo a los 95 años. La noticia, que marca el fin de una era para Hollywood, fue confirmada por su esposa, Luciana Duvall, a través de un conmovedor mensaje en redes sociales.
“Para mí, lo era todo”: El último adiós de su familia
Luciana Duvall compartió detalles íntimos sobre las últimas horas del actor: “Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo”.
En su tributo, destacó que la pasión de Duvall por su oficio solo era comparable con su amor por los personajes, la buena mesa y su capacidad para conquistar corazones. “En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la auténtica esencia humana que representaban”, añadió, agradeciendo también al público por los años de apoyo y pidiendo privacidad para celebrar sus recuerdos.

Siete décadas de maestría: De Boo Radley a Tom Hagen
Hijo de un oficial de la Marina y veterano del servicio militar durante la Guerra de Corea, Duvall forjó su talento en los teatros de Nueva York antes de asaltar la pantalla grande. Su carrera es un catálogo de la excelencia cinematográfica:
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El debut inolvidable: En 1962, sorprendió al mundo como el esquivo Boo Radley en To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor).
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La consagración con Coppola: Su papel como Tom Hagen, el abogado y consigliere de la familia Corleone en El Padrino (1972) y su secuela, le otorgó fama mundial y su primera nominación al Oscar.

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Icono de guerra: En 1979, dejó para la posteridad al Coronel Kilgore en Apocalypse Now, inmortalizando la frase sobre el olor del napalm.
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El reconocimiento máximo: Tras varias nominaciones por cintas como MASH, The Great Santini y The Apostle, Duvall alcanzó el Oscar al Mejor Actor en 1984 por Tender Mercies (Gracias y favores), donde incluso compuso parte de la música de su personaje.

Un artista total: Director, narrador y autor
Duvall no se limitó a actuar bajo las órdenes de otros. Su necesidad de autenticidad lo llevó a escribir, dirigir y protagonizar proyectos personales profundamente aclamados:
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The Apostle (1997): Un proyecto de pasión que le valió otra nominación al Oscar.
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Assassination Tango (2002): Donde exploró su amor por el baile y la cultura.
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Televisión de prestigio: Su actuación en la miniserie Lonesome Dove (1989) sigue siendo considerada una de las mejores de la historia de la pantalla chica.

Un legado de vigencia absoluta
A diferencia de muchos contemporáneos, Duvall se mantuvo activo y vigente hasta sus últimos años, participando en filmes como A Civil Action (1998), El Juez (2014) —que le valió una nominación histórica por su edad—, Widows (2018) y 12 Mighty Orphans (2021).
Ganador de Globos de Oro, Emmys y el Oscar, Robert Duvall será recordado no solo por sus premios, sino por su compromiso con la verdad interpretativa. Como pidió su familia, no habrá funeral formal; la mejor forma de honrarlo será, simplemente, viendo una de sus grandes películas y apreciando la belleza del mundo que él tanto disfrutó.
