La Confederación General del Trabajo (CGT) ha ratificado el que será el cuarto paro general durante la gestión de Javier Milei. La medida, que consistirá en una paralización total de actividades por 24 horas, se llevará a cabo el mismo día en que la Cámara de Diputados debata la reforma laboral. A diferencia de convocatorias anteriores, esta jornada se perfila como una demostración de fuerza contundente debido a la confirmación de que no habrá medios de transporte de pasajeros en todo el territorio nacional, afectando colectivos, trenes, subtes, aviones y taxis.
El rol determinante de la UTA y el transporte ferroviario
Uno de los pilares de esta medida es la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Tras algunas dudas iniciales y sondeos durante el fin de semana, el gremio liderado por Roberto Fernández confirmó su participación bajo la premisa de que, como sindicato confederado, acompañarán la decisión orgánica de la central obrera. Esta noticia despeja las incertidumbres que surgieron en paros previos, donde el servicio de colectivos se había mantenido de forma parcial.

A este esquema se suman con igual firmeza los sindicatos ferroviarios. Tanto la Unión Ferroviaria, encabezada por Sergio Sasia, como La Fraternidad, bajo el mando de Omar Maturano, garantizaron que no habrá movimiento de trenes. Maturano, quien también lidera la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT), emitió un comunicado institucional asegurando que la paralización es en defensa del trabajo argentino y del derecho a huelga, abarcando también a sectores como señaleros, remises y personal superior ferroviario.

La postura de la CATT y el conflicto por el Artículo 44
Por su parte, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), dirigida por Juan Carlos Schmid, aportará una estructura masiva al reclamo. Dentro de este bloque se encuentran gremios estratégicos como Camioneros, Aeronavegantes, Pilotos (APLA), personal de Dragado y Balizamiento, y diversos sindicatos marítimos y fluviales. La adhesión de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) y los técnicos de ATEPSA asegura que la actividad en los aeropuertos también será nula durante la jornada de protesta.
El malestar sindical que impulsó esta urgencia se profundizó tras la aprobación en el Senado del polémico Artículo 44 de la reforma. Este punto establece un recorte salarial para los trabajadores con licencia por enfermedad o accidente no laboral, reduciendo el cobro al 50% del salario (con posibilidad de llegar al 75% en casos específicos). Mientras el oficialismo, a través de Patricia Bullrich, defiende la medida como una forma de combatir certificados falsos, desde la CGT denuncian que este artículo vulnera derechos constitucionales y tratados internacionales de la OIT, advirtiendo que, de sancionarse, recurrirán a la justicia para frenar su aplicación.

Otros sectores en pie de lucha
Además del transporte, la jornada contará con el respaldo del Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), que agrupa a la UOM, ATE, Aceiteros y las dos CTA. A diferencia de la decisión de la mesa chica de la CGT, que optó por una paralización sin movilización oficial para concentrar la fuerza en el cese de tareas, estos sectores planean marchar hacia el Congreso. El rechazo sindical es total frente a otros puntos de la reforma, como las restricciones al derecho de huelga en servicios esenciales, los cambios en las indemnizaciones y la implementación del banco de horas.
