Tributo monumental a Maradona en el Carnaval de Acireale

El tradicional Carnaval de Acireale, considerado el más bello de Sicilia y uno de los más antiguos de toda Italia, tuvo este año un protagonista que conmovió tanto a locales como a visitantes: Diego Armando Maradona. En el corazón de esta festividad, que hunde sus raíces en el siglo XVI, una imponente carroza alegórica diseñada por el artista Paolo Cavallaro se convirtió en el epicentro de todas las miradas, fusionando la maestría del cartón piedra con la pasión incondicional que el sur de Italia aún profesa por el astro argentino.

La obra no fue solo una representación estética, sino una pieza de arte efímero cargada de simbolismo social. Bajo el concepto de un talento nacido de la nada que conquista el mundo, Cavallaro integró la figura de Diego en una narrativa visual compleja. La estructura incluyó un tigre, símbolo del coraje nacido de la ira, y un payaso que representaba a quienes luchan ocultando su dolor tras una sonrisa. En una “máquina del tiempo” se ubicaron Pulcinella y el señor Corniciello, figuras que encarnan la batalla eterna contra la pobreza y la discriminación, mientras que arpías y una bestia simbolizaban la censura y la exclusión. Coronando la escena, un fénix anunciaba el renacimiento, reforzando la idea de Maradona como un ícono de superación para los sectores más humildes.

El impacto emocional alcanzó su punto máximo cuando la carroza comenzó su desfile por las arterias barrocas del centro histórico, como el Corso Umberto y la Plaza de la Catedral. Ataviado con la icónica camiseta del Napoli, la figura de Maradona estuvo acompañada por un guiño cultural que traspasó fronteras: los acordes del cuarteto de Rodrigo Bueno. La voz del “Potro” resonando a los pies del volcán Etna generó una respuesta vibrante del público, uniendo la identidad argentina con la devoción napolitana en un solo sentimiento.

Este homenaje se dio en el marco de una celebración que año tras año transforma a Acireale en un despliegue de luces y artesanía. Desde el 31 de enero hasta el 17 de febrero, las calles reconstruidas tras el terremoto de 1693 se llenan de miles de personas que llegan para ver estas estructuras monumentales. Sin embargo, la presencia de Diego este año dejó una huella especial, reafirmando que su legado sigue siendo la voz de los rebeldes y el símbolo de aquellos que, empezando desde abajo, logran tocar el cielo.

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